miércoles, 8 de octubre de 2014
Diálogo
CAMPESINO PLANTANDO árboles y HOMBRE solitario. Se aproxima la hora solemne del ocaso. El HOMBRE, que ha recorrido todos los caminos del mundo, suspira profundamente.
HOMBRE.- (Tras un largo silencio.) Oiga.
CAMPESINO.- Qué.
HOMBRE.- (Con voz cansada.) Plánteme también a mí.
CAMPESINO.- (Sorprendido.) ¿Cómo?
HOMBRE.- Que me plante.
CAMPESINO.- (Sin ceder en su sorpresa.) ¿Por qué?
HOMBRE.- Estoy cansado.
CAMPESINO.- ¿Y cómo quiere que le plante?
HOMBRE.- Como si fuese un manzano.
CAMPESINO.- ¿Está hablando en serio?
HOMBRE.- Yo no sé hablar de otra forma.
Pausa. El CAMPESINO encoge los hombros, carga al HOMBRE sobre sus espaldas, le traslada al pequeño hoyo y le entierra hasta los tobillos. El HOMBRE, que ha abierto los brazos en cruz, levanta la mirada al cielo y se queda muy quieto, apenas sin respirar, esperando el milagro de una nueva primavera que le haga, por fin, fructificar.
Javier Tomeo, Historias mínimas, 1988.
Etiquetas:
Cuento,
Entorno del mito,
Microrelatos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario