¿Sabías que en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires están reglamentadas las comunas de la ciudad?
En las Comunas cada vecino puede participar de forma directa y decidir sobre el presupuesto y las acciones a realizar para mejorar la calidad de vida en cada barrio.
Sin embargo el gobierno PRO de la ciudad no cumple con la ley de comunas y deja sin poder de decisión a los vecinos. Por ello el 20 de Octubre a las 15 hs. los vecinos de Monserrat se autoconvocan para marchar a la legislatura de la ciudad para que las comunas comiencen a funcionar.
Si te interesa conocer más, todos los viernes a las 19 hs. los vecinos se reúnen en la Biblioteca Centenera, ubicada en Venezuela 1538. Todos están invitados a sumarse a este proyecto de Democracia Participativa.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Microrelatos
Por: Oscar Fortuna
Pachamama
Dos paisanos discutían cuál de ellos tenía las mejores viñas; para zanjar la cuestión invitaron al chamán a catar las uvas. El brujo pasó un día bebiendo vinos de uno y otro. Por la noche se fue feliz cantando: “no pretendas hacer tuyo lo que es de la madre tierra”.
Llanto
Oztlo, dios del fuego, se enamoró de Yume, la más bella de toda la comarca. Envestido como un gentilhombre, Oztlo se apareció a la joven para cortejarla, pero Yume no cedió a la pasión del dios ni tras sus más tiernos ruegos.
Oztlo derramó lágrimas de vino para olvidar.
Pachamama
Dos paisanos discutían cuál de ellos tenía las mejores viñas; para zanjar la cuestión invitaron al chamán a catar las uvas. El brujo pasó un día bebiendo vinos de uno y otro. Por la noche se fue feliz cantando: “no pretendas hacer tuyo lo que es de la madre tierra”.
Llanto
Oztlo, dios del fuego, se enamoró de Yume, la más bella de toda la comarca. Envestido como un gentilhombre, Oztlo se apareció a la joven para cortejarla, pero Yume no cedió a la pasión del dios ni tras sus más tiernos ruegos.
Oztlo derramó lágrimas de vino para olvidar.
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Microrelatos
sábado, 29 de agosto de 2009
Editorial Septiembre 2009
El mundo sigue girando. De a ratos parece que todo se va a terminar, y la angustia recorre la cara de cada persona. Y de a ratos parece que no pasa nada, y solo se discuten cosas sin importancia, o ni siquiera se discute... En fin, van aqui dos citas que para mí representan algo de lo que está sucediendo en lo cotidiano:
«Panem et circenses» («Pan y circo») (literalmente, «pan y juegos del circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.
La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal y se encuentra en su Sátira X (81). En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política.
Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día.
Equivale en la actualidad a «pan y toros», «pan y fútbol», «pan y diversión», etc.
«Panem et circenses» («Pan y circo») (literalmente, «pan y juegos del circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.
La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal y se encuentra en su Sátira X (81). En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política.
Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día.
Equivale en la actualidad a «pan y toros», «pan y fútbol», «pan y diversión», etc.
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Incendio en el cuerpo de bomberos
Por: Daniel Moyano
El incendio que se declaró en el Cuerpo de Bomberos no pudo ser sofocado debido a que al personal, que no tenía experiencia de un hecho semejante, le pareció que aunque tenían el fuego ante los ojos, éste era imposible en razón de la naturaleza del Cuerpo y de su función.
Entonces, mientras la alarma sonaba enloquecida, se quedaron de brazos cruzados hasta ser consumidos por llamas gigantescas.
La no existencia, por definición, de bomberos para bomberos, favoreció notablemente el desarrollo del evento.
Entonces, mientras la alarma sonaba enloquecida, se quedaron de brazos cruzados hasta ser consumidos por llamas gigantescas.
La no existencia, por definición, de bomberos para bomberos, favoreció notablemente el desarrollo del evento.
El editor
MICRORRELATOS
Hormiga
Por: Marco Denevi
La primera respuesta
Por: Oscar Fortuna
Por: Marco Denevi
Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo.
Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita:
“Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores...”
Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.
(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.)
Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita:
“Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores...”
Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.
(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.)
La primera respuesta
Por: Oscar Fortuna
Ya atardecía y el viento comenzaba a amainar transformándose en una suave brisa. Los árboles se tornasolaban con los últimos destellos del sol mientras frenaba la bicicleta para llegar al final de mi camino. La mochila ya no me pesaba luego de haberla llevado conmigo tanto tiempo; mis músculos ya no respondían luego de pedalear diez horas sin parar. Sí, sé que suena a locura, pero recién ante la desesperación un hombre descubre a qué extremos puede llegar, y éste fue mi caso.
Me había recibido de filósofo hacía dos años solo para encontrar las respuestas a preguntas que en teoría no tenían respuesta, y luego de insomnes meses encerrado en bibliotecas secretas de gente ya sin nombre, encontré por fin una respuesta a una pregunta. ¡Era tan sencillo! Como todo conocimiento revelado y comprendido, la respuesta era tan simple que me daba bronca no haberme dado cuenta antes.
Tardé una semana en preparar todo, y luego de desarrollar varias hipótesis y conjeturas llegué a ubicar el lugar en un mapa del año 1567. Claro que la ubicación no era exacta, pero con paciencia y algo de suerte lo encontraría.
Y ahora estoy aquí, a dos pasos de la abertura que unos de los astrónomos de Pachacutec dibujó en el lado vedado de la piedra solar. El sol está en posición y debo entrar. Hago un esfuerzo enorme por deslizarme hacia el otro lado, la ropa se me rasga y las heridas provocadas por el filo de la roca hacen que mi sangre se escape, siento como si la sangre se quisiera ir de mi cuerpo. Los ojos me laten y comienzo a ver figuras extrañas dibujadas en la roca del pasadizo: signos que no conozco, pero que me hacen recordar algo muy dentro mío, como un aullido que siempre tuve apresado y que de repente surge incontenible. Grito llegando al límite del dolor, y por fin logro atravesar el portal. Veo agua manando de la roca. El paisaje no es diferente del exterior, quizá algo más fresco. Esperaba encontrar inscripciones o un altar, pero no hay nada.
La caverna es apenas iluminada por un haz de luz que proviene de una abertura tallada hace miles de años quién sabe si por magos o maestros de la tribu. El destello dorado señala un pequeño hueco de donde sale un hilo de agua; y seguro de que comprobaré mi teoría, bebo. No siento nada, y es raro porque esperaba sentir algo raro, diferente, pero... ¡Ey! ¡No siento mi cuerpo! Y todo a mi alrededor comienza a desvanecerse... Oh, Dios, Oh, Dios, me alejo de la tierra, del sol... veo galaxias y mares de estrellas; luces me penetran a pesar de no sentirme sustancia, veo el universo, pero no, veo MÁS, mi esencia fundida con TODO, TODO, TODO, OH, DIOS, no sé si agradecerte u olvidarte. Me has dejado sin preguntas.
Me había recibido de filósofo hacía dos años solo para encontrar las respuestas a preguntas que en teoría no tenían respuesta, y luego de insomnes meses encerrado en bibliotecas secretas de gente ya sin nombre, encontré por fin una respuesta a una pregunta. ¡Era tan sencillo! Como todo conocimiento revelado y comprendido, la respuesta era tan simple que me daba bronca no haberme dado cuenta antes.
Tardé una semana en preparar todo, y luego de desarrollar varias hipótesis y conjeturas llegué a ubicar el lugar en un mapa del año 1567. Claro que la ubicación no era exacta, pero con paciencia y algo de suerte lo encontraría.
Y ahora estoy aquí, a dos pasos de la abertura que unos de los astrónomos de Pachacutec dibujó en el lado vedado de la piedra solar. El sol está en posición y debo entrar. Hago un esfuerzo enorme por deslizarme hacia el otro lado, la ropa se me rasga y las heridas provocadas por el filo de la roca hacen que mi sangre se escape, siento como si la sangre se quisiera ir de mi cuerpo. Los ojos me laten y comienzo a ver figuras extrañas dibujadas en la roca del pasadizo: signos que no conozco, pero que me hacen recordar algo muy dentro mío, como un aullido que siempre tuve apresado y que de repente surge incontenible. Grito llegando al límite del dolor, y por fin logro atravesar el portal. Veo agua manando de la roca. El paisaje no es diferente del exterior, quizá algo más fresco. Esperaba encontrar inscripciones o un altar, pero no hay nada.
La caverna es apenas iluminada por un haz de luz que proviene de una abertura tallada hace miles de años quién sabe si por magos o maestros de la tribu. El destello dorado señala un pequeño hueco de donde sale un hilo de agua; y seguro de que comprobaré mi teoría, bebo. No siento nada, y es raro porque esperaba sentir algo raro, diferente, pero... ¡Ey! ¡No siento mi cuerpo! Y todo a mi alrededor comienza a desvanecerse... Oh, Dios, Oh, Dios, me alejo de la tierra, del sol... veo galaxias y mares de estrellas; luces me penetran a pesar de no sentirme sustancia, veo el universo, pero no, veo MÁS, mi esencia fundida con TODO, TODO, TODO, OH, DIOS, no sé si agradecerte u olvidarte. Me has dejado sin preguntas.
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Microrelatos
Consejos para mantener un estanque
Por: Daniel Rozenberg (director de paisajismo y diseño)
El estanque es una extensión de agua artificial construida para proveer al riego, criar peces, o con fines meramente ornamentales. Su espacio ofrece un contacto con la energía natural que nos rodea, y nos invita a relajarnos por un momento haciendo un stop en el vértigo de la ciudad.
En cada estanque hay vida natural y un ciclo biológico en constante desarrollo entre peces, plantas, animales e insectos que dejan sus huevos, que a su vez sirven de comida a los habitantes del estanque. Este ciclo vital se cumple de forma natural sin intervención humana, por lo que basta con aportar el espacio necesario y mantener la limpieza para que el estanque sea biológicamente estable.
Por este motivo es nuestra responsabilidad no dejar aguas estancadas y mantener su limpieza. Una vez limpio podemos estar tranquilos de que no se generarán focos infecciosos ni mosquitos que puedan contagiar enfermedades. De esta forma podemos disfrutar de nuestros peces, y de la armonía que genera un espacio natural como lo es un estanque.
El estanque es una extensión de agua artificial construida para proveer al riego, criar peces, o con fines meramente ornamentales. Su espacio ofrece un contacto con la energía natural que nos rodea, y nos invita a relajarnos por un momento haciendo un stop en el vértigo de la ciudad.
En cada estanque hay vida natural y un ciclo biológico en constante desarrollo entre peces, plantas, animales e insectos que dejan sus huevos, que a su vez sirven de comida a los habitantes del estanque. Este ciclo vital se cumple de forma natural sin intervención humana, por lo que basta con aportar el espacio necesario y mantener la limpieza para que el estanque sea biológicamente estable.
Por este motivo es nuestra responsabilidad no dejar aguas estancadas y mantener su limpieza. Una vez limpio podemos estar tranquilos de que no se generarán focos infecciosos ni mosquitos que puedan contagiar enfermedades. De esta forma podemos disfrutar de nuestros peces, y de la armonía que genera un espacio natural como lo es un estanque.
Por consultas: www.decorpez.com.ar
De Cronopios y de Famas
Por: Julio Cortázar (¡Gracias Julio!)
El canto de los cronopios
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
El canto de los cronopios
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
El Rincón de la poesía
Por: Oscar Fortuna
Límites y movimientos de la esperanza
Magnitud que penetra
y sopla en la niebla,
el movimiento circular
se pierde en la madera;
la cuña dibuja
los signos sin sentido
de un código incierto:
el futuro se margina
en las curvas de tu cuerpo.
pintando un paisaje imaginario de la soledad
Nada
otravez el aire se deshace
y las brasas se oscurecen en humo
con el viento del sur ululando
y que penetra en mi alma
tan acostumbrada a la gélida soledad
de este paraje lleno de huecos
lleno de hojas verdes y rojas y amarillas;
un fogón en el medio de la cueva
y el ermitaño sigue en la montaña
tan arriba y nadie sube hasta allá.
Ahora quiero sentarme bajo una lenga
mirando hacia el canal pintado de crepúsculo,
y que el viento se lleve las lágrimas
que acá no puedo derramar.
[amarga y pacífica soledad.]
lima de arena
La inclemencia del tiempo,
lluvia de horas que arrugan mi tez
mientras el corazón enronquece
de aullar a una luna
que todo el tiempo cambia de cara
ninguna fase quiere permanecer
en el cielo que yo les muestro
y ningún fulgor alcanza a anclarse
en el fondo de este mar de arena.
Límites y movimientos de la esperanza
Magnitud que penetra
y sopla en la niebla,
el movimiento circular
se pierde en la madera;
la cuña dibuja
los signos sin sentido
de un código incierto:
el futuro se margina
en las curvas de tu cuerpo.
pintando un paisaje imaginario de la soledad
Nada
otravez el aire se deshace
y las brasas se oscurecen en humo
con el viento del sur ululando
y que penetra en mi alma
tan acostumbrada a la gélida soledad
de este paraje lleno de huecos
lleno de hojas verdes y rojas y amarillas;
un fogón en el medio de la cueva
y el ermitaño sigue en la montaña
tan arriba y nadie sube hasta allá.
Ahora quiero sentarme bajo una lenga
mirando hacia el canal pintado de crepúsculo,
y que el viento se lleve las lágrimas
que acá no puedo derramar.
[amarga y pacífica soledad.]
lima de arena
La inclemencia del tiempo,
lluvia de horas que arrugan mi tez
mientras el corazón enronquece
de aullar a una luna
que todo el tiempo cambia de cara
ninguna fase quiere permanecer
en el cielo que yo les muestro
y ningún fulgor alcanza a anclarse
en el fondo de este mar de arena.
martes, 28 de julio de 2009
Editorial
Esta vez los invito a leer y responderse las preguntas que nos plantea en este texto Eduardo Galeano:
“Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.”
“Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.”
El editor
Los miedos
Por: Germán
Primero soltaron las hienas. Se metieron hasta la intimidad, mientras jadeaban, para negarnos todo, para apropiarse de los restos de vidas destrozadas y entregar la sangre de las víctimas al deleite de los rapaces que se lanzaron gozosos a completar la carnicería. A las hienas todos las podemos reconocer y hoy, parece, supimos cortarles el paso. Muchos todavía se protegen de ellas, adobándose con composiciones hediondas para no asumir ningún compromiso. Los rapaces siguen comiendo lo que podamos producir y esa barbaridad todavía es la herencia.
Después vinieron los perros y los osos a augurar peligros absurdos, que no nos incumben, para que confiemos sólo en lo idéntico y todo lo demás sea amenaza. Cualquiera puede lastimar o saquear. Había que recluirse en el núcleo y mirar cómo atrás de las rejas las amenazas se multiplicaban en todas esas caras irreconocibles que en su miedo también se recluían en su identidad. Cada uno se protegió en su ghetto, algunos multitudinarios, unidos por el espanto, otros disgregados, acovachados, dispuestos a dejar de dormir con tal de seguir sintiendo el agrio presagio de la fatalidad.
Y por otro lado, despacito, nos metieron un par de virus.
Uno que nos hace desconfiar de los desconocidos, pero también de los cercanos para la intimidad, y nos quisieron convencer de que todo no se puede, que hay que ser austero con la entrega porque todo conlleva peligro. Sobrevivimos con algunos traumas, con desconfianza íntima, pero vitales. Algunos promiscuos, dicen, otros ascetas.
Ahora vino otro bicho, que ataca por cualquier lado y del que nunca estamos a salvo. Se lo mira fijo y crece –y nos bombardean con su imagen, porque así se lo riega-, siempre como amenaza, abarcándolo todo, cualquiera puede traerlo y sugieren que nos aislemos, que desconfiemos y que cuidemos a los demás porque también nosotros podemos tenerlo adentro. Hay que ser responsable y hay que ser miedoso, todo para explicar que no hay que salir. Hay que ser cuidadoso con los íntimos y temer también de ellos, y desconfiar, en silencio, de lo propio. No hay precaución que garantice protección, y con tal de mostrar el desprecio que genera cualquier extraño, unos cuantos se ponen barbijos con carteles de neón que sostienen que todos somos despreciables. La paranoia y el consumo constituyen las paredes del reducto que se instala, donde apenas cabe uno, pero nunca es suficiente. Hay que evitar las palabras, la cercanía, los roces, el intercambio, confiar es exponerse. El miedo es el cupón de entrada a una existencia falaz donde se es espectador de todas las limitaciones que se le imponen a la vida hermosa que podemos tener si nos animamos a compartir.
Sin los demás todo es irreversible y la vida es una experiencia diminuta.
En las sonrisas y los abrazos, en los besos, sobrevive la pureza de dar cariño sin especular al poner el cuerpo. Antes de ser expulsados del paraíso, el sol amanecía cada día invitando a acariñar, que después se fue reemplazando por acciones menos comprometidas, hasta que los hombres dejaron de concebir que el afecto se transmite mejor con el cuerpo y que es así como se multiplica al amor.
En el baile, la armonía del intercambio muestra lo absurdo que sería aislarse para tener una vida de experiencias desfloradas.
Para ir destruyendo, con humildad, toda esa porquería que decía que el silencio era salud, y hoy dice que el asilamiento, el mutismo voluntario, es la salud de lo inexplicable -algunos sí y otros no, pocos mucho y muchos poco (y avanzan para que lo poco cada vez esté más acorralado contra la nada)-, convoca el esfuerzo en la calle, trenzados por los brazos, donde el grito de la vida devuelve la confianza en los otros, para estar dedicados a que el presente sea un tiempo cada vez mejor, más fértil y más libre, garantizado porque con los demás, en la lucha, se aprende y se hace lo fundamental para crecer.
Fuente: www.kolgados.com.ar
Primero soltaron las hienas. Se metieron hasta la intimidad, mientras jadeaban, para negarnos todo, para apropiarse de los restos de vidas destrozadas y entregar la sangre de las víctimas al deleite de los rapaces que se lanzaron gozosos a completar la carnicería. A las hienas todos las podemos reconocer y hoy, parece, supimos cortarles el paso. Muchos todavía se protegen de ellas, adobándose con composiciones hediondas para no asumir ningún compromiso. Los rapaces siguen comiendo lo que podamos producir y esa barbaridad todavía es la herencia.
Después vinieron los perros y los osos a augurar peligros absurdos, que no nos incumben, para que confiemos sólo en lo idéntico y todo lo demás sea amenaza. Cualquiera puede lastimar o saquear. Había que recluirse en el núcleo y mirar cómo atrás de las rejas las amenazas se multiplicaban en todas esas caras irreconocibles que en su miedo también se recluían en su identidad. Cada uno se protegió en su ghetto, algunos multitudinarios, unidos por el espanto, otros disgregados, acovachados, dispuestos a dejar de dormir con tal de seguir sintiendo el agrio presagio de la fatalidad.
Y por otro lado, despacito, nos metieron un par de virus.
Uno que nos hace desconfiar de los desconocidos, pero también de los cercanos para la intimidad, y nos quisieron convencer de que todo no se puede, que hay que ser austero con la entrega porque todo conlleva peligro. Sobrevivimos con algunos traumas, con desconfianza íntima, pero vitales. Algunos promiscuos, dicen, otros ascetas.
Ahora vino otro bicho, que ataca por cualquier lado y del que nunca estamos a salvo. Se lo mira fijo y crece –y nos bombardean con su imagen, porque así se lo riega-, siempre como amenaza, abarcándolo todo, cualquiera puede traerlo y sugieren que nos aislemos, que desconfiemos y que cuidemos a los demás porque también nosotros podemos tenerlo adentro. Hay que ser responsable y hay que ser miedoso, todo para explicar que no hay que salir. Hay que ser cuidadoso con los íntimos y temer también de ellos, y desconfiar, en silencio, de lo propio. No hay precaución que garantice protección, y con tal de mostrar el desprecio que genera cualquier extraño, unos cuantos se ponen barbijos con carteles de neón que sostienen que todos somos despreciables. La paranoia y el consumo constituyen las paredes del reducto que se instala, donde apenas cabe uno, pero nunca es suficiente. Hay que evitar las palabras, la cercanía, los roces, el intercambio, confiar es exponerse. El miedo es el cupón de entrada a una existencia falaz donde se es espectador de todas las limitaciones que se le imponen a la vida hermosa que podemos tener si nos animamos a compartir.
Sin los demás todo es irreversible y la vida es una experiencia diminuta.
En las sonrisas y los abrazos, en los besos, sobrevive la pureza de dar cariño sin especular al poner el cuerpo. Antes de ser expulsados del paraíso, el sol amanecía cada día invitando a acariñar, que después se fue reemplazando por acciones menos comprometidas, hasta que los hombres dejaron de concebir que el afecto se transmite mejor con el cuerpo y que es así como se multiplica al amor.
En el baile, la armonía del intercambio muestra lo absurdo que sería aislarse para tener una vida de experiencias desfloradas.
Para ir destruyendo, con humildad, toda esa porquería que decía que el silencio era salud, y hoy dice que el asilamiento, el mutismo voluntario, es la salud de lo inexplicable -algunos sí y otros no, pocos mucho y muchos poco (y avanzan para que lo poco cada vez esté más acorralado contra la nada)-, convoca el esfuerzo en la calle, trenzados por los brazos, donde el grito de la vida devuelve la confianza en los otros, para estar dedicados a que el presente sea un tiempo cada vez mejor, más fértil y más libre, garantizado porque con los demás, en la lucha, se aprende y se hace lo fundamental para crecer.
Fuente: www.kolgados.com.ar
MICRORRELATOS
El nuevo arte
Por: Oscar Fortuna
Caminaba por la senda de piedra, de seguro tendría muchos años, tantos como para ser una de las rutas romanas de la era imperial; pero no era mi intención llegar a Roma, lo único que debía hacer era cumplir con el encargo de mi señor el alquimista Bacon, quien estaba perfeccionando un nuevo arte, según lo que me había confesado. Yo era su más querido ayudante, cuidaba de alimentarlo y recordarle descansar, ya que él siempre estaba demasiado concentrado en su taller mezclando pócimas y creando cosas de nombres indecibles. Últimamente podía verlo pintar y repintar una tela a la luz del sol mientras mezclaba los colores con una preocupación inusitada; siempre era así cuando estaba atrás de un gran descubrimiento, y esperaba llegar a tiempo de mi recado para ver el nuevo hallazgo.
Ese día el sol le daba un color especial a todo, su luz llenaba de vida el paisaje, los árboles al borde del camino parecían pintados con los tonos más hermosos de verdes, dorados y rojos; el cielo de un azul intenso era recortado por nubes arreboladas por el sol, y el lago... ¿qué decir del lago? superficie lisa y calma como esa no debería de existir otra. Todo era tan armonioso en aquel rincón, que decidí tomar un descanso en la orilla de ese azul intenso.
Recorrí una estrecha senda hasta llegar al agua, la sed surgió en mí ante la visión de ese espejo líquido. Me arrodillé buscando mi reflejo en aquel fabuloso paisaje, pero en vez de ver mi rostro encontré a Bacon mirándome del otro lado del agua, y ante mi cara desfigurada por la sorpresa y el miedo lo escuché decir: _ ¿Te gusta mi nueva creación, querido Leonardo?, se llama pintura viva, y agradéceme porque podrás disfrutar toda la eternidad dentro de este hermoso cuadro.
Por: Oscar Fortuna
Caminaba por la senda de piedra, de seguro tendría muchos años, tantos como para ser una de las rutas romanas de la era imperial; pero no era mi intención llegar a Roma, lo único que debía hacer era cumplir con el encargo de mi señor el alquimista Bacon, quien estaba perfeccionando un nuevo arte, según lo que me había confesado. Yo era su más querido ayudante, cuidaba de alimentarlo y recordarle descansar, ya que él siempre estaba demasiado concentrado en su taller mezclando pócimas y creando cosas de nombres indecibles. Últimamente podía verlo pintar y repintar una tela a la luz del sol mientras mezclaba los colores con una preocupación inusitada; siempre era así cuando estaba atrás de un gran descubrimiento, y esperaba llegar a tiempo de mi recado para ver el nuevo hallazgo.
Ese día el sol le daba un color especial a todo, su luz llenaba de vida el paisaje, los árboles al borde del camino parecían pintados con los tonos más hermosos de verdes, dorados y rojos; el cielo de un azul intenso era recortado por nubes arreboladas por el sol, y el lago... ¿qué decir del lago? superficie lisa y calma como esa no debería de existir otra. Todo era tan armonioso en aquel rincón, que decidí tomar un descanso en la orilla de ese azul intenso.
Recorrí una estrecha senda hasta llegar al agua, la sed surgió en mí ante la visión de ese espejo líquido. Me arrodillé buscando mi reflejo en aquel fabuloso paisaje, pero en vez de ver mi rostro encontré a Bacon mirándome del otro lado del agua, y ante mi cara desfigurada por la sorpresa y el miedo lo escuché decir: _ ¿Te gusta mi nueva creación, querido Leonardo?, se llama pintura viva, y agradéceme porque podrás disfrutar toda la eternidad dentro de este hermoso cuadro.
El Rincón de la poesía
No me conformo
No me conformo,
con lo burdo y pueril
que en mi contorno,
trata de aprisionarme a su manera.-
YO! me rebelo,
porque mi vida entera,
es un cúmulo febril y alucinante,
tratando de encontrar a cada instante,
el logro de una meta verdadera.-
No bajaré la guardia mientras pueda,
no quebraré los sueños que me alientan,
y entre la mediocridad que me rodea,
levantaré mi brazo cual bandera.-
Y azotarán los vientos,
y miraré mi tierra,
y contendré el sollozo,
y callaré mi pena,
y gallardo, tenaz, ennoblecido...
emergeré TRIUNFAL ! de las tinieblas.
Jorge Fugilio Lavini
habito
un negro laberinto sin extremos
aguardando en silencio
el zarpazo de los conjurados
que los colmillos brillen
que las bestias encuentren su presa
a lo lejos
hombres aúllan
como lobos hambrientos
tengo hambre
¿que esclavo proveerá la carne
para el sacrificio?
aguardo
confiada en el filo de mis uñas
untada de pez
enfrentando con altivez
la mirada del minotaruro
Eva Durán
No me conformo,
con lo burdo y pueril
que en mi contorno,
trata de aprisionarme a su manera.-
YO! me rebelo,
porque mi vida entera,
es un cúmulo febril y alucinante,
tratando de encontrar a cada instante,
el logro de una meta verdadera.-
No bajaré la guardia mientras pueda,
no quebraré los sueños que me alientan,
y entre la mediocridad que me rodea,
levantaré mi brazo cual bandera.-
Y azotarán los vientos,
y miraré mi tierra,
y contendré el sollozo,
y callaré mi pena,
y gallardo, tenaz, ennoblecido...
emergeré TRIUNFAL ! de las tinieblas.
Jorge Fugilio Lavini
habito
un negro laberinto sin extremos
aguardando en silencio
el zarpazo de los conjurados
que los colmillos brillen
que las bestias encuentren su presa
a lo lejos
hombres aúllan
como lobos hambrientos
tengo hambre
¿que esclavo proveerá la carne
para el sacrificio?
aguardo
confiada en el filo de mis uñas
untada de pez
enfrentando con altivez
la mirada del minotaruro
Eva Durán
Un tesoro escondido en Monserrat
La mayor biblioteca de manga de la Argentina está en nuestro barrio.
Dentro del círculo de los fanáticos de los mangas, circula desde hace tiempo un rumor…..
Entre las comiquerías y las webs especializadas en manga y animé se comenta la existencia de una enorme biblioteca de mangas japoneses en su idioma original, importados directamente para el deleite y lectura de los coleccionistas del manda en nuestro país, y lo mejor de todo: mientras se saborea un buen té o alguna comida tradicional japonesa hecha por artesanos.
Cualquiera puede pasar horas y horas contemplando y estudiando este fantástico mundo que son los mangas. Con solo una consumición -como se estila en los famosos MANGA-KISSA (tradicionales casas de té con mangas) se puede acceder a leer o intentar leer la colección de Furaibo, la casa de té que posee este tesoro oculto.
El dueño de Furaibo es un monje budista fanático de los mangas, y reunió sus dos pasiones en su casa de té, donde instaló un templo budista en pleno corazón de Buenos Aires (donde se recrea el ambiente de los antiguos templos budistas del Japón , difundiendo la enseñanza de la paz interior mediante charlas gratuitas sobre budismo y la celebración de sus ceremonias) y ofrece a sus visitantes el privilegio de disfrutar de la manga-teca (biblioteca de mangas) más grande del país, con más de 2000 mangas de toda temática y estilo. En sus instalaciones se pueden conocer todos los estilos de mangas mientras se saborean los famosos ramen, gyozas y tonkatsus… Una tentación que ningún fanático de los mangas puede dejar pasar.
Furaibo se encuentra en la calle Alsina 429,
y se puede consultar para su visita
al 4334-3440 o en la web: www.furaiboba.com.ar
Dentro del círculo de los fanáticos de los mangas, circula desde hace tiempo un rumor…..
Entre las comiquerías y las webs especializadas en manga y animé se comenta la existencia de una enorme biblioteca de mangas japoneses en su idioma original, importados directamente para el deleite y lectura de los coleccionistas del manda en nuestro país, y lo mejor de todo: mientras se saborea un buen té o alguna comida tradicional japonesa hecha por artesanos.
Cualquiera puede pasar horas y horas contemplando y estudiando este fantástico mundo que son los mangas. Con solo una consumición -como se estila en los famosos MANGA-KISSA (tradicionales casas de té con mangas) se puede acceder a leer o intentar leer la colección de Furaibo, la casa de té que posee este tesoro oculto.
El dueño de Furaibo es un monje budista fanático de los mangas, y reunió sus dos pasiones en su casa de té, donde instaló un templo budista en pleno corazón de Buenos Aires (donde se recrea el ambiente de los antiguos templos budistas del Japón , difundiendo la enseñanza de la paz interior mediante charlas gratuitas sobre budismo y la celebración de sus ceremonias) y ofrece a sus visitantes el privilegio de disfrutar de la manga-teca (biblioteca de mangas) más grande del país, con más de 2000 mangas de toda temática y estilo. En sus instalaciones se pueden conocer todos los estilos de mangas mientras se saborean los famosos ramen, gyozas y tonkatsus… Una tentación que ningún fanático de los mangas puede dejar pasar.
Furaibo se encuentra en la calle Alsina 429,
y se puede consultar para su visita
al 4334-3440 o en la web: www.furaiboba.com.ar
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Rincones Monserrat
domingo, 28 de junio de 2009
Editorial de Julio
El planeta Tierra, en el que vivimos, se puede ver como la “cosmonave” en la que todos los humanos estamos embarcados y vamos de viaje por el universo. Es una imagen poética, pero también es real. Vamos cruzando el universo, y nuestra nave está cada vez más averiada, y somos nosotros quienes la vamos corroyendo día a día. Es la única nave, no tenemos otra, ni siquiera hay un bote salvavidas... y sin embargo seguimos haciendo un uso irresponsable y despreocupado de nuestro entorno como si fuera inagotable.
Un dicho de los habitantes originarios de América dice:
"Cuando el último árbol haya sido talado, cuando el último río haya sido contaminado, cuando el último pez haya sido pescado, recién el hombre se dará cuenta que no puede comer su dinero"
¿Cuánto más podrá seguir la nave? Si nosotros, sus habitantes y pasajeros no cambiamos nuestro modo de vida, utilizando energías renovables, naturales y autosustentables como el sol, el viento y el agua; y reutilizando y reciclando los mismos materiales con los que ya contamos -estos son ejemplos, pero hay muchos más- a la Tierra le queda poco tiempo con nosotros a bordo. Y ella nos lo está haciendo saber: calentamiento global, tsunamis, inundaciones, terremotos y sequías, cambios extremos de temperatura y pandemias... ¿qué más tiene que ocurrir para que entendamos que la “crisis mundial” no es solo el derrumbamiento del capitalismo y la timba financiera de unos pocos?
Ojalá el hombre sea capaz de salvar al hombre.
Un dicho de los habitantes originarios de América dice:
"Cuando el último árbol haya sido talado, cuando el último río haya sido contaminado, cuando el último pez haya sido pescado, recién el hombre se dará cuenta que no puede comer su dinero"
¿Cuánto más podrá seguir la nave? Si nosotros, sus habitantes y pasajeros no cambiamos nuestro modo de vida, utilizando energías renovables, naturales y autosustentables como el sol, el viento y el agua; y reutilizando y reciclando los mismos materiales con los que ya contamos -estos son ejemplos, pero hay muchos más- a la Tierra le queda poco tiempo con nosotros a bordo. Y ella nos lo está haciendo saber: calentamiento global, tsunamis, inundaciones, terremotos y sequías, cambios extremos de temperatura y pandemias... ¿qué más tiene que ocurrir para que entendamos que la “crisis mundial” no es solo el derrumbamiento del capitalismo y la timba financiera de unos pocos?
Ojalá el hombre sea capaz de salvar al hombre.
¿A quién le puedo preguntar
qué vine a hacer en este mundo?
¿Por qué me muevo sin querer,
por qué no puedo estar inmóvil?
¿Por qué voy rodando sin ruedas,
volando sin alas ni plumas?
Pablo Neruda, El libro de las preguntas
qué vine a hacer en este mundo?
¿Por qué me muevo sin querer,
por qué no puedo estar inmóvil?
¿Por qué voy rodando sin ruedas,
volando sin alas ni plumas?
Pablo Neruda, El libro de las preguntas
El editor
El entorno del mito: Frodo y Golum
Por: Clara Gorostiaga
“En un agujero de la tierra vivía un hobbit”: así comienza la saga de ”El Señor de los Anillos”. De entre la multitud de personajes, el eje de la historia de Tolkien pasa por dos de ellos, muy pequeños.
Frodo, el héroe, era petiso, mofletudo, amante de la buena mesa, el tabaco y la comodidad. Su oponente, Golum, encerraba dentro del cuerpo menguado un alma narcisista, rencorosa y sedienta de poder. En medio del fragor de las batallas y de espléndidos guerreros, hay un drama oculto: la oposición tenaz entre estos dos seres diminutos.
Golum fue alguna vez poseedor de un anillo poderoso que el destino llevó luego a manos de Frodo. Éste lo recibió contra su voluntad y heredó también, como una pesadilla, la misión de destruirlo.
En un tiempo remoto, un hobbit le había robado el anillo a Golum y estuvo a punto de matarlo. Era consciente del peligro que significaba dejarlo vivo porque tarde o temprano lo buscaría para llenarse de poder o entregarlo a alguien peor que él. Sin embargo le tuvo lástima y lo dejó ir. Quienes conocían este hecho pensaban que su actitud había sido un acto de nobleza bastante insensato. Sólo en el desenlace de la obra se hace patente que fue, además, un acto sabio.
El anillo quedó en manos de los hobbits y así es como Frodo tuvo que cargar con él. Además de su poder inconmensurable, el anillo provocaba en su poseedor un ansia creciente de ser su dueño para siempre. Ésta era su maldición. La necesidad de aniquilarlo residía en que había sido forjado para lograr el dominio de las fuerzas oscuras sobre el mundo.
Frodo caminó durante un año hacia el único lugar capaz de destruir el anillo: una inmensa grieta en lo alto de las montañas. Llegó allí destrozado después de mil penurias y aventuras horrorosas. El deterioro no sólo estaba en su cuerpo sino, sobre todo, en su espíritu: en el momento de arrojar el anillo, el influjo que éste ejercía sobre él alcanzó su culminación y decidió guardarlo para siempre. En el instante en que se lo ponía, apareció Golum a quien todos creían muerto. De un salto se arrojó sobre Frodo y con un mordisco le arrancó el dedo. Pero la violencia de su movimiento le hizo perder el equilibrio y caer en la fosa sin fondo con el anillo en la boca.
Frodo nunca hubiera podido cumplir su misión sin Golum. El hecho de que en el pasado alguien hubiera tenido compasión de su vida miserable, mostraba ahora todo su sentido. Y también posibilitó que Frodo, el héroe, alcanzara la victoria sin ser un vencedor. Porque en la propia debilidad muchas veces está la mayor fuerza..
Frodo, el héroe, era petiso, mofletudo, amante de la buena mesa, el tabaco y la comodidad. Su oponente, Golum, encerraba dentro del cuerpo menguado un alma narcisista, rencorosa y sedienta de poder. En medio del fragor de las batallas y de espléndidos guerreros, hay un drama oculto: la oposición tenaz entre estos dos seres diminutos.
Golum fue alguna vez poseedor de un anillo poderoso que el destino llevó luego a manos de Frodo. Éste lo recibió contra su voluntad y heredó también, como una pesadilla, la misión de destruirlo.
En un tiempo remoto, un hobbit le había robado el anillo a Golum y estuvo a punto de matarlo. Era consciente del peligro que significaba dejarlo vivo porque tarde o temprano lo buscaría para llenarse de poder o entregarlo a alguien peor que él. Sin embargo le tuvo lástima y lo dejó ir. Quienes conocían este hecho pensaban que su actitud había sido un acto de nobleza bastante insensato. Sólo en el desenlace de la obra se hace patente que fue, además, un acto sabio.
El anillo quedó en manos de los hobbits y así es como Frodo tuvo que cargar con él. Además de su poder inconmensurable, el anillo provocaba en su poseedor un ansia creciente de ser su dueño para siempre. Ésta era su maldición. La necesidad de aniquilarlo residía en que había sido forjado para lograr el dominio de las fuerzas oscuras sobre el mundo.
Frodo caminó durante un año hacia el único lugar capaz de destruir el anillo: una inmensa grieta en lo alto de las montañas. Llegó allí destrozado después de mil penurias y aventuras horrorosas. El deterioro no sólo estaba en su cuerpo sino, sobre todo, en su espíritu: en el momento de arrojar el anillo, el influjo que éste ejercía sobre él alcanzó su culminación y decidió guardarlo para siempre. En el instante en que se lo ponía, apareció Golum a quien todos creían muerto. De un salto se arrojó sobre Frodo y con un mordisco le arrancó el dedo. Pero la violencia de su movimiento le hizo perder el equilibrio y caer en la fosa sin fondo con el anillo en la boca.
Frodo nunca hubiera podido cumplir su misión sin Golum. El hecho de que en el pasado alguien hubiera tenido compasión de su vida miserable, mostraba ahora todo su sentido. Y también posibilitó que Frodo, el héroe, alcanzara la victoria sin ser un vencedor. Porque en la propia debilidad muchas veces está la mayor fuerza..
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Entorno del mito
Microrelato
Alumbramiento
Por: Oscar Fortuna (www.geocities.com/neoimaginante)
Por: Oscar Fortuna (www.geocities.com/neoimaginante)
Soledad caminaba desnuda por la calle. Se paraba cada diez segundos para no caerse al pozo que la rodeaba. Apenas tenía el espacio suficiente para poner sus piececitos en el barranco. Demasiadas pastillas esa noche. Le habían crecido unas alas de ángel como las que siempre quizo tener para escaparse lejos de todo. Pero de repente cayó y nadie estuvo abajo para sostener su caída.
Ahora estaba muy dolorida, podía ver como su piel se erizaba frente a los ojos de otros, pero sólo veía ojos, ojos que miraban y no le sacaban la vista de encima. _¡Basta dejen de mirarme, dejen de mirarme!_ Estaba ahí acurrucada contra unas piedras muy calientes, como si tuvieran fuego adentro, y la piedra comenzó a rajarse como una cáscara y de allí salió un dragón llorando como un bebé. Ella se aferró a su cuello y se fueron volando juntos lejos de ese infierno.
Cuando despertó estaba en la camilla de un hospital llena de cables y tubitos que no la dejaban hablar ni moverse. Quería recuperar las alas, las alas del ángel de Soledad.
Él la está mirando, y sabe que esos enormes ojos color miel no lo están mirando a él. Soledad sigue volando y se escapa de su espacio, él grita desesperado, con los ojos rotos de lágrimas, pero ella ya no escucha nada, por fin pudo escapar para siempre de su cárcel de piel.
Ahora estaba muy dolorida, podía ver como su piel se erizaba frente a los ojos de otros, pero sólo veía ojos, ojos que miraban y no le sacaban la vista de encima. _¡Basta dejen de mirarme, dejen de mirarme!_ Estaba ahí acurrucada contra unas piedras muy calientes, como si tuvieran fuego adentro, y la piedra comenzó a rajarse como una cáscara y de allí salió un dragón llorando como un bebé. Ella se aferró a su cuello y se fueron volando juntos lejos de ese infierno.
Cuando despertó estaba en la camilla de un hospital llena de cables y tubitos que no la dejaban hablar ni moverse. Quería recuperar las alas, las alas del ángel de Soledad.
Él la está mirando, y sabe que esos enormes ojos color miel no lo están mirando a él. Soledad sigue volando y se escapa de su espacio, él grita desesperado, con los ojos rotos de lágrimas, pero ella ya no escucha nada, por fin pudo escapar para siempre de su cárcel de piel.
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Microrelatos
Letrosidades
(Selección de poesías de Jorge Rosker)
jorgerosker@yahoo.com.ar
adagio
el infinito puede
desear
un poco más
también puede
resolver su expectativa de distancia
lo que no puede
es pronunciar palabra
somos soledad
misterio y soledad
agenda para el domingo a la mañana
empuñar un río desde el barro yacente
detener el vértigo del tiempo
(maldito péndulo)
desafiar la poética espacial
escuchar la tierra violada
comprender la crisis
como maniáticos sistemas de sorpresas
dinamizar los equívocos suspensos
en factores de abstracción
explicarle a un hijo
que el amor
no se agota
axioma
el sol no se precipita
se toma todo el día
nos imparte el infinito
modelo en el atelier
mi agotado pincel descansa
sobre tu mano ardiente
entre dudosos recuerdos
beso tu sombra
mis labios se mojan de pasado
recojo una fracción del aire que se mezcla con lo dicho
y enjuago mi boca
no estoy
existo en todas mis ausencias
soy un grito de misteriosa ingenuidad
estoy
finalmente
rodeado de sombras
rápidas, incomprensibles
que no alcanzan a mis deseos
jorgerosker@yahoo.com.ar
adagio
el infinito puede
desear
un poco más
también puede
resolver su expectativa de distancia
lo que no puede
es pronunciar palabra
somos soledad
misterio y soledad
agenda para el domingo a la mañana
empuñar un río desde el barro yacente
detener el vértigo del tiempo
(maldito péndulo)
desafiar la poética espacial
escuchar la tierra violada
comprender la crisis
como maniáticos sistemas de sorpresas
dinamizar los equívocos suspensos
en factores de abstracción
explicarle a un hijo
que el amor
no se agota
axioma
el sol no se precipita
se toma todo el día
nos imparte el infinito
modelo en el atelier
mi agotado pincel descansa
sobre tu mano ardiente
entre dudosos recuerdos
beso tu sombra
mis labios se mojan de pasado
recojo una fracción del aire que se mezcla con lo dicho
y enjuago mi boca
no estoy
existo en todas mis ausencias
soy un grito de misteriosa ingenuidad
estoy
finalmente
rodeado de sombras
rápidas, incomprensibles
que no alcanzan a mis deseos
El jardín donde vuelan los mares
(Selección de poesías de Eva Durán)
eljardindondevuelanlosmares@hotmail.com
mi vida
es un espacio compacto
entre dos orgasmos
el orgasmo es un puente de luz
entre dos ciudades de fuego
______________________
señor
dame tan solo
un poco de tu paz
solo así
podré descender tranquila
a los infiernos
______________________
deseo ocupar
un lugar en el armario
donde se ocultan las palabras
que nadie se atreve a pronunciar
______________________
¿qué perfume ocultará
el vaho de animal asustado
de la extraña que me observa
al otro lado del espejo?
______________________
no es cierto
la soledad no me desangra
no me mastica
no me tortura
yo soy la soledad
hija unigénita del silencio
______________________
pegarle una patada
con los pies desnudos
a la jeta del poeta
a su talento impúdico
a su dolor exhibido
a su pene autografiado
a su inútil afán
de abrirse de culo ante el mundo
para mostrar su tormento
anhelando una gloria inservible
______________________
tu cuerpo
guarda en si mismo
la fuerza de la tierra
tus manos garfios
en mi vientre de anarquista
tu piel
hogar, pradera
música, invocación
maravilla que en silencio
suda
eljardindondevuelanlosmares@hotmail.com
mi vida
es un espacio compacto
entre dos orgasmos
el orgasmo es un puente de luz
entre dos ciudades de fuego
______________________
señor
dame tan solo
un poco de tu paz
solo así
podré descender tranquila
a los infiernos
______________________
deseo ocupar
un lugar en el armario
donde se ocultan las palabras
que nadie se atreve a pronunciar
______________________
¿qué perfume ocultará
el vaho de animal asustado
de la extraña que me observa
al otro lado del espejo?
______________________
no es cierto
la soledad no me desangra
no me mastica
no me tortura
yo soy la soledad
hija unigénita del silencio
______________________
pegarle una patada
con los pies desnudos
a la jeta del poeta
a su talento impúdico
a su dolor exhibido
a su pene autografiado
a su inútil afán
de abrirse de culo ante el mundo
para mostrar su tormento
anhelando una gloria inservible
______________________
tu cuerpo
guarda en si mismo
la fuerza de la tierra
tus manos garfios
en mi vientre de anarquista
tu piel
hogar, pradera
música, invocación
maravilla que en silencio
suda
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