Selección de poema de: Cintio Vitier
Estamos
Estás
haciendo
cosas:
música,
chirimbolos de repuesto,
libros,
hospitales
pan,
días llenos de propósitos,
flotas,
vida,
con tan pocos materiales.
A veces
se diría
que no puedes llegar hasta mañana,
y de pronto
uno pregunta y sí,
hay cine,
apagones,
lámparas que resucitan,
calle mojada por la maravilla,
ojo del alba,
Juan
y cielo de regreso.
Hay cielo hacia delante.
Todo va saliendo más o menos
bien o mal o peor,
pero se llena el hueco,
se salta,
sigues,
estás haciendo
un esfuerzo conmovedor en tu pobreza,
pueblo mío,
y hasta horribles carnavales, y hasta
feas vidrieras, y hasta luna.
Repiten los programas,
no hay perfumes
(adoro esa repetición, ese perfume):
no hay, no hay, pero resulta que
hay.
Estás, quiero decir,
Estamos.
martes, 27 de octubre de 2009
Caos
Por: Hakim Bey
Caos precede a todo principio de orden y entropía, no es ni Dios ni gusano, sus deseos insensatos abarcan y definen toda posible coreografía, todo éter y flogisto sin sentido; sus máscaras son cristalizaciones de su propia falta de rostro, como las nubes. Todo en la naturaleza es perfectamente real incluyendo la conciencia, no hay absolutamente nada de lo que preocuparse. No sólo se han roto las cadenas de la Ley, es que nunca existieron; los demonios nunca guardaron las estrellas, el Imperio jamás se fundó, a Eros nunca le creció la barba.
No, escucha, lo que ocurrió fue esto: te mintieron, te vendieron ideas sobre el bien y el mal, te hicieron desconfiar de tu cuerpo y te avergonzaron de tu profesión del caos, se inventaron palabras de asco por tu amor molecular, te mesmerizaron con su indiferencia, te aburrieron con la civilización y con todas sus roñosas emociones.
No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú ya eres el monarca de tu propia piel; tu inviolable libertad sólo espera completarse en el amor de otros monarcas: una política del sueño, urgente como el azul del cielo.
Despojarse de todos los derechos y dudas ilusorias de la historia exige la economía de una legendaria edad de piedra; chamanes y no curas, bardos y no señores, cazadores no policías, recolectores de pereza paleolítica, dulces como la sangre, van desnudos como un signo o pintados como pájaros, en equilibrio sobre la ola de la presencia explícita, sobre el ahora y siempre sin relojes.
Los agentes del caos dirigen candentes miradas a cualquiera que sea capaz de atestiguar su condición, su fiebre de lux et voluptas. Sólo estoy despierto en lo que amo y deseo hasta el punto del terror; todo lo demás no es sino mobiliario amortajado, anestesia cotidiana, cagadas mentales, aburrimiento subreptil de los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.
Los Avatares2 del caos hacen de espías, saboteadores criminales del amour fou, ni altruistas ni egoístas, accesibles como niños, con los modales de los bárbaros, excoriados de obsesiones, en el paro, sensualmente perturbados, ángeles-lobo, espejos de contemplación, ojos como flores, piratas de todo signo y sentido.
Aquí estamos arrastrándonos por las grietas entre las paredes de la iglesia estado escuela y fábrica, todos los monolitos paranoicos. Separados de la tribu por una nostalgia feraz escarbamos túneles tras las palabras perdidas, las bombas imaginarias.
El último acto posible es la que define la propia percepción, un cordón de oro invisible que nos conecta: baile ilegal en los pasillos del juzgado. Si hubiera de besarte aquí lo llamarían un acto de terrorismo; así es que llevémonos las pistolas a la cama y despertemos a la ciudad a medianoche como bandidos borrachos celebrando con andanadas, el mensaje del sabor del caos.
1En la antigua teoría química, el principio hipotético del fuego, del que todas las substancias inflamables estarían en parte compuestas.
2Del sánscrito, “descenso”, aplicado a la encarnación terrestre de alguna deidad.
No, escucha, lo que ocurrió fue esto: te mintieron, te vendieron ideas sobre el bien y el mal, te hicieron desconfiar de tu cuerpo y te avergonzaron de tu profesión del caos, se inventaron palabras de asco por tu amor molecular, te mesmerizaron con su indiferencia, te aburrieron con la civilización y con todas sus roñosas emociones.
No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú ya eres el monarca de tu propia piel; tu inviolable libertad sólo espera completarse en el amor de otros monarcas: una política del sueño, urgente como el azul del cielo.
Despojarse de todos los derechos y dudas ilusorias de la historia exige la economía de una legendaria edad de piedra; chamanes y no curas, bardos y no señores, cazadores no policías, recolectores de pereza paleolítica, dulces como la sangre, van desnudos como un signo o pintados como pájaros, en equilibrio sobre la ola de la presencia explícita, sobre el ahora y siempre sin relojes.
Los agentes del caos dirigen candentes miradas a cualquiera que sea capaz de atestiguar su condición, su fiebre de lux et voluptas. Sólo estoy despierto en lo que amo y deseo hasta el punto del terror; todo lo demás no es sino mobiliario amortajado, anestesia cotidiana, cagadas mentales, aburrimiento subreptil de los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.
Los Avatares2 del caos hacen de espías, saboteadores criminales del amour fou, ni altruistas ni egoístas, accesibles como niños, con los modales de los bárbaros, excoriados de obsesiones, en el paro, sensualmente perturbados, ángeles-lobo, espejos de contemplación, ojos como flores, piratas de todo signo y sentido.
Aquí estamos arrastrándonos por las grietas entre las paredes de la iglesia estado escuela y fábrica, todos los monolitos paranoicos. Separados de la tribu por una nostalgia feraz escarbamos túneles tras las palabras perdidas, las bombas imaginarias.
El último acto posible es la que define la propia percepción, un cordón de oro invisible que nos conecta: baile ilegal en los pasillos del juzgado. Si hubiera de besarte aquí lo llamarían un acto de terrorismo; así es que llevémonos las pistolas a la cama y despertemos a la ciudad a medianoche como bandidos borrachos celebrando con andanadas, el mensaje del sabor del caos.
1En la antigua teoría química, el principio hipotético del fuego, del que todas las substancias inflamables estarían en parte compuestas.
2Del sánscrito, “descenso”, aplicado a la encarnación terrestre de alguna deidad.
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Entorno del mito
Rincón de Proverbios
Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla.Ralph W. Emerson (1803-82) Poeta y pensador estadounidense.
Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor.Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.
Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque esta sea un simple murmullo.Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino
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Proverbios
lunes, 28 de septiembre de 2009
Editorial Octubre 2009
El gobierno de la ciudad de Buenos Aires sigue jugando al doble discurso. Mientras llena las pantallas y los diarios con la apertura de un polo tecnólogico en el hasta ahora olvidado sur de la ciudad, a espaldas -y con la complicidad de los medios- está desarrollando una política de desalojos compulsiva contra todos los espacios culturales alternativos que tiene la ciudad.
En este momento diesiciete espacios culturales donde funcionan merenderos, bachilleratos para adultos, escuelas de circo, danza, pintura, títeres, artesanías, música y muchas otras artes están bajo la amenaza de desalojo. Todos los espacios son autogestionados por los vecinos que ponen su trabajo y su amor a las artes para sostener la esperanza y la vitalidad de la creatividad de cada persona.
Así, mientras Macri se llena la boca (y los bolsillos) hablando de las mejoras en las escuelas -que están muy bien, pero nunca alcanzan-, sus acólitos se dedican a enviar órdenes de desalojo a espacios que fueron previamente cedidos por el mismo gobierno de la ciudad en administraciones previas.
Si cada uno de nosotros permite que el gobierno nos quite el poco espacio público que queda para desarrollar y descubrir las artes, ya no nos quedará más que estar encerrados en nuestras casas, llenándonos de miedo al otro, alienándonos, deshumanizándonos.
Si Macri y sus políticas de vaciamiento cultural avanzan no sólo se perderán los espaciosfísicos: también se disolverán las redes culturales que proponen alternativas al sistema político que basa su dominio en el miedo. No dejemos que el miedo nos gane, y luchemos por conservar los espacios culturales.
En este momento diesiciete espacios culturales donde funcionan merenderos, bachilleratos para adultos, escuelas de circo, danza, pintura, títeres, artesanías, música y muchas otras artes están bajo la amenaza de desalojo. Todos los espacios son autogestionados por los vecinos que ponen su trabajo y su amor a las artes para sostener la esperanza y la vitalidad de la creatividad de cada persona.
Así, mientras Macri se llena la boca (y los bolsillos) hablando de las mejoras en las escuelas -que están muy bien, pero nunca alcanzan-, sus acólitos se dedican a enviar órdenes de desalojo a espacios que fueron previamente cedidos por el mismo gobierno de la ciudad en administraciones previas.
Si cada uno de nosotros permite que el gobierno nos quite el poco espacio público que queda para desarrollar y descubrir las artes, ya no nos quedará más que estar encerrados en nuestras casas, llenándonos de miedo al otro, alienándonos, deshumanizándonos.
Si Macri y sus políticas de vaciamiento cultural avanzan no sólo se perderán los espaciosfísicos: también se disolverán las redes culturales que proponen alternativas al sistema político que basa su dominio en el miedo. No dejemos que el miedo nos gane, y luchemos por conservar los espacios culturales.
La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado.André Malraux
La cultura es la sonrisa para todas las edades, puede estar en una madre, en un amigo o en la flor o quizás se refugie en las manos duras de un trabajador.León Gieco
Es precisamente el contacto y la apertura lo que va construyendo la cultura y la identidad de los pueblos.Alvaro Siza
El editor
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Editorial
De Cronopios y de Famas
Por: Julio Cortázar (¡Gracias Julio!)
La foto salió movida
La foto salió movida
Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.
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Microrelatos,
Poesía
El Rincón de la poesía
Por: Oscar Fortuna
Llueve
Miro la ventana
que hace de marco.
Paisaje de gotas.
Y recortando el fondo
de aromas de sueño
y truenos adormecidos
tu figura de ángel
sangra en mi pupila.
Nada
Ni cielos de infinitas estrellas,
ni rocío desaciéndose
en los fuegos del amanecer
ni aliento de hadas
sobre tu pecho.
La certidumbre pétrea
de saber que no estás solo
cuando todo tu ser
vibra en lo contrario.
Una fuerza que surge
del desgano te contrae
en el ruido y corta todo
con el filo del silencio.
Ausente de vos
por que ausente de ella
porqué ausente de vos.
Sesión de aire
Afuera hay luna llena
adento siempre menguante
una guitarra triste
me acaricia la nuca
y la endorfina
me alivia el eterno dolor
en mi espalda
(es la ausencia de las alas que nunca tuve.)
Llueve
Miro la ventana
que hace de marco.
Paisaje de gotas.
Y recortando el fondo
de aromas de sueño
y truenos adormecidos
tu figura de ángel
sangra en mi pupila.
Nada
Ni cielos de infinitas estrellas,
ni rocío desaciéndose
en los fuegos del amanecer
ni aliento de hadas
sobre tu pecho.
La certidumbre pétrea
de saber que no estás solo
cuando todo tu ser
vibra en lo contrario.
Una fuerza que surge
del desgano te contrae
en el ruido y corta todo
con el filo del silencio.
Ausente de vos
por que ausente de ella
porqué ausente de vos.
Sesión de aire
Afuera hay luna llena
adento siempre menguante
una guitarra triste
me acaricia la nuca
y la endorfina
me alivia el eterno dolor
en mi espalda
(es la ausencia de las alas que nunca tuve.)
El Rincón de la poesía
Selección de poemas de Idea Vilariño
Buscamos...
Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.
Comparación
Como en la playa virgen
dobla el viento
el leve junco verde
que dibuja
un delicado círculo en la arena
así en mí
tu recuerdo.
Cuando una boca suave boca dormida besa...
Cuando una boca suave boca dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.
Buscamos...
Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.
Comparación
Como en la playa virgen
dobla el viento
el leve junco verde
que dibuja
un delicado círculo en la arena
así en mí
tu recuerdo.
Cuando una boca suave boca dormida besa...
Cuando una boca suave boca dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.
Una mañana en una escuela de Oventic, territorio autónomo zapatista del estado de Chiapas
“(...)Cumpliendo con un mes de clases regresan a sus casas y a convivir junto con su familia, o trabajar o lo que sea; y cumpliendo con los quince días, otra vez se regresa a clases. (...) Y cada día, pues, no es un acuerdo de nosotros, sino que es un acuerdo juntamente con todos los niños. Ellos dieron su propuesta sobre cómo organizar el plan del día. Y eso, desde el principio hemos tenido ese acuerdo. Que si necesitan esas actividades..., a qué hora se levantan... Y pues todos dijeron que se levantan muy temprano (...) a las 6hs de la mañana o a las 5:30hs de la mañana, se toca la señal de una campana o una alarma. Quiere decir que ya es la levantada para ir en el baño, para hacer sus necesidades. Tienen media hora para hacer todas sus necesidades, y de empacar todas las cobijas y de sus propios cuartos. Y a las 6hs. en punto se toca otra señal, y quiere decir que es la hora de formación en el campo. Y si es el día lunes, pues hacemos ejercicios. (...) Y todos a correr en el campo, hacer todo lo que se deba hacer, a correr todo. Lo que más les gusta es los saltos de altura, saltos del tigre, así formados saltar y mancharse de lodo. (...) Y todos a las 7hs. al río a bañarse, a nadar y enjuagarse. (...) Y después entran en el desayuno, pero también se hace por turno. Primero pasan las compañeras y después los compañeros y el día siguiente pasan los compañeros y después las compañeras. Eso es para tener la igualdad. Y después (...) pues ya se toca otra señal para la clase, a las 8:15hs, que es el inicio de las clases diarias hasta las 12hs del día, que tenemos 30 minutos para pozol (maíz molido disuelto en agua) o receso para enfriarse.”
Fragmento de una entrevista realizada a Amos, encargado del Sistema Educativo Autónomo Zapatista de Liberación Nacional
Fragmento de una entrevista realizada a Amos, encargado del Sistema Educativo Autónomo Zapatista de Liberación Nacional
Un porqué del funcionamiento de las cosas
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en el centro de ella, una escalera, y sobre ésta una cierta cantidad de plátanos.
Cuando un mono subía la escalera para agarrar los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo, esto se hacía repetitivamente cada vez que algún mono subía por la escalera y así los monos que quedaban en tierra lo golpeaban al bajar.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación por aquellos plátanos. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.
La primera cosa que hizo fue subir por la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes lo golpearon.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue remplazado, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó activamente de la paliza al novato; a los días un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho y así el cuarto y finalmente el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que aún cuando nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a los plátanos.
Los monos nuevos seguían haciendo lo mismo que los anteriores; y si pudiéramos preguntarle a alguno de ellos ¿porqué hacen lo que hacen? tal vez la respuesta sería:
“No sé, las cosas aquí siempre se han hecho así”
Cuando un mono subía la escalera para agarrar los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo, esto se hacía repetitivamente cada vez que algún mono subía por la escalera y así los monos que quedaban en tierra lo golpeaban al bajar.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación por aquellos plátanos. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.
La primera cosa que hizo fue subir por la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes lo golpearon.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue remplazado, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó activamente de la paliza al novato; a los días un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho y así el cuarto y finalmente el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que aún cuando nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a los plátanos.
Los monos nuevos seguían haciendo lo mismo que los anteriores; y si pudiéramos preguntarle a alguno de ellos ¿porqué hacen lo que hacen? tal vez la respuesta sería:
“No sé, las cosas aquí siempre se han hecho así”
MICRORRELATOS
La playa
Por: Oscar Fortuna
Era verano y el frío agarrotaba la superficie como casi siempre; el sol pegaba en la cara y dolía; el reflejo contra la nieve me cegaba y oscurecía mi humor, en lo que era mi único día de descanso.
Hacía poco que habían sacado la veda invernal; por fin luego de tantos años las aguas habían comenzado a bajar y el planeta estaba reparando él solo lo que nosotros le habíamos hecho. Por fin habíamos recuperado el norte y el sur en las brújulas, pero esta vez sin polos de hielo. De eso hace ya tanto tiempo, que pocos lo recuerdan... y tratan de olvidarlo.
Pero ahora las cosas mejoran y por fin puedo sacarme este traje pegajoso y sentir el aire lastimando mi piel. Dicen que si estás más de media hora te congelas, pero vale la pena arriesgarse por sentir el viento acariciando nuestros famélicos cuerpos.
Toda la infraestructura donde me encuentro estaba pensada para crear una atmósfera de playa, pero nadie cree ya en eso. Nadie se mete al agua, es demasiado peligroso hacerlo luego de la gran guerra biológica; y casi todos nos limitábamos a estar parados con los brazos extendidos abrazando al viento. Qué sensación sublime esta; es lo único que me hace sentir vivo. Por eso al final me decidí, y ahora sé que voy a quedar como muchos otros abrasados por el aire gélido, clavado mi cuerpo para siempre en esta playa de muerte, mientras mi alma por fin libre se va con el viento.
Encuentro con el verdugo
Por: Pablo de Santis
Tuve que viajar por motivos de trabajo a una ciudad del norte. Llegué a la caída del sol y caminé en busca de alojamiento. En todas partes me decían lo mismo: no había lugar para mí. Entré en la calle más angosta y oscura de la ciudad, confiado en que nadie más que yo buscaría una habitación entre aquellas paredes. La dueña de una de aquellas cuevas miró con su único ojo mis monedas y aceptó darme una habitación. El precio fue alto.
- El único inconveniente es que tiene que compartirla.
No me importó: Había dormido con las peores compañías. Me tendí en un catre de madera, junto a la ventana. En el fondo de la habitación, en una cama de madera, alguien dormía.
Al despertar encontré, al pie del catre, a un hombre gigantesco. Había empezado a hablar antes de que abriera los ojos.
- Los dos somos forasteros. Este no es un buen sitio para forasteros.
Me contó el largo viaje que lo había llevado hasta allí. Lo escuché con paciencia. Después de su relato dijo:
- No sabes quién soy, sino no hubieras hablado conmigo. Soy el verdugo.
Esperaba que me alejara de un salto.
- Un oficio como cualquiera- dije.
- Aquí nadie me habla.
Buscó entre sus cosas una varilla de madera, atada a una correa de cuero.
- Cuando voy al mercado tengo que señalar los alimentos con esta vara. Nadie quiere comer una manzana que ha sido tocada por la mano del verdugo.
- Veo que es un pueblo de gente ignorante y supersticiosa- dije con desgano.
- Vienes de afuera y dices no creer en estas cosas. ¿Pero acaso serías capaz de darme la mano?
Me tendió una enorme mano roja, llena de cicatrices: heridas y marcas dibujadas por el roce de las sogas y el filo de las hachas.
Apreté su mano, menos fría que la mía.
- Es la primera vez que alguien le tiende la mano al verdugo. ¿Quién eres, que no le tienes miedo a nada?
- Soy el nuevo verdugo- respondí-. He venido a reemplazarte.
La salvación
Por: Adolfo Bioy Casares
Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".
Por: Oscar Fortuna
Era verano y el frío agarrotaba la superficie como casi siempre; el sol pegaba en la cara y dolía; el reflejo contra la nieve me cegaba y oscurecía mi humor, en lo que era mi único día de descanso.
Hacía poco que habían sacado la veda invernal; por fin luego de tantos años las aguas habían comenzado a bajar y el planeta estaba reparando él solo lo que nosotros le habíamos hecho. Por fin habíamos recuperado el norte y el sur en las brújulas, pero esta vez sin polos de hielo. De eso hace ya tanto tiempo, que pocos lo recuerdan... y tratan de olvidarlo.
Pero ahora las cosas mejoran y por fin puedo sacarme este traje pegajoso y sentir el aire lastimando mi piel. Dicen que si estás más de media hora te congelas, pero vale la pena arriesgarse por sentir el viento acariciando nuestros famélicos cuerpos.
Toda la infraestructura donde me encuentro estaba pensada para crear una atmósfera de playa, pero nadie cree ya en eso. Nadie se mete al agua, es demasiado peligroso hacerlo luego de la gran guerra biológica; y casi todos nos limitábamos a estar parados con los brazos extendidos abrazando al viento. Qué sensación sublime esta; es lo único que me hace sentir vivo. Por eso al final me decidí, y ahora sé que voy a quedar como muchos otros abrasados por el aire gélido, clavado mi cuerpo para siempre en esta playa de muerte, mientras mi alma por fin libre se va con el viento.
Encuentro con el verdugo
Por: Pablo de Santis
Tuve que viajar por motivos de trabajo a una ciudad del norte. Llegué a la caída del sol y caminé en busca de alojamiento. En todas partes me decían lo mismo: no había lugar para mí. Entré en la calle más angosta y oscura de la ciudad, confiado en que nadie más que yo buscaría una habitación entre aquellas paredes. La dueña de una de aquellas cuevas miró con su único ojo mis monedas y aceptó darme una habitación. El precio fue alto.
- El único inconveniente es que tiene que compartirla.
No me importó: Había dormido con las peores compañías. Me tendí en un catre de madera, junto a la ventana. En el fondo de la habitación, en una cama de madera, alguien dormía.
Al despertar encontré, al pie del catre, a un hombre gigantesco. Había empezado a hablar antes de que abriera los ojos.
- Los dos somos forasteros. Este no es un buen sitio para forasteros.
Me contó el largo viaje que lo había llevado hasta allí. Lo escuché con paciencia. Después de su relato dijo:
- No sabes quién soy, sino no hubieras hablado conmigo. Soy el verdugo.
Esperaba que me alejara de un salto.
- Un oficio como cualquiera- dije.
- Aquí nadie me habla.
Buscó entre sus cosas una varilla de madera, atada a una correa de cuero.
- Cuando voy al mercado tengo que señalar los alimentos con esta vara. Nadie quiere comer una manzana que ha sido tocada por la mano del verdugo.
- Veo que es un pueblo de gente ignorante y supersticiosa- dije con desgano.
- Vienes de afuera y dices no creer en estas cosas. ¿Pero acaso serías capaz de darme la mano?
Me tendió una enorme mano roja, llena de cicatrices: heridas y marcas dibujadas por el roce de las sogas y el filo de las hachas.
Apreté su mano, menos fría que la mía.
- Es la primera vez que alguien le tiende la mano al verdugo. ¿Quién eres, que no le tienes miedo a nada?
- Soy el nuevo verdugo- respondí-. He venido a reemplazarte.
La salvación
Por: Adolfo Bioy Casares
Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".
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Microrelatos
Rincón de Proverbios
Un camino, si no lo andas, nunca llegas; un terreno, si nunca lo cultivas, nunca da frutos; un negocio, si no lo atiendes, nunca prospera. Un hombre, si nunca se educa, nunca progresa. Un trabajo, si nunca lo empiezas, nunca lo aprendes. Un libro, si no lo aplicas, nunca lo entiendes.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Proverbio Chino
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Proverbio Tibetano
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Proverbios
Comunas de la Ciudad, una deuda pendiente
¿Sabías que en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires están reglamentadas las comunas de la ciudad?
En las Comunas cada vecino puede participar de forma directa y decidir sobre el presupuesto y las acciones a realizar para mejorar la calidad de vida en cada barrio.
Sin embargo el gobierno PRO de la ciudad no cumple con la ley de comunas y deja sin poder de decisión a los vecinos. Por ello el 20 de Octubre a las 15 hs. los vecinos de Monserrat se autoconvocan para marchar a la legislatura de la ciudad para que las comunas comiencen a funcionar.
Si te interesa conocer más, todos los viernes a las 19 hs. los vecinos se reúnen en la Biblioteca Centenera, ubicada en Venezuela 1538. Todos están invitados a sumarse a este proyecto de Democracia Participativa.
En las Comunas cada vecino puede participar de forma directa y decidir sobre el presupuesto y las acciones a realizar para mejorar la calidad de vida en cada barrio.
Sin embargo el gobierno PRO de la ciudad no cumple con la ley de comunas y deja sin poder de decisión a los vecinos. Por ello el 20 de Octubre a las 15 hs. los vecinos de Monserrat se autoconvocan para marchar a la legislatura de la ciudad para que las comunas comiencen a funcionar.
Si te interesa conocer más, todos los viernes a las 19 hs. los vecinos se reúnen en la Biblioteca Centenera, ubicada en Venezuela 1538. Todos están invitados a sumarse a este proyecto de Democracia Participativa.
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Rincones Monserrat
Microrelatos
Por: Oscar Fortuna
Pachamama
Dos paisanos discutían cuál de ellos tenía las mejores viñas; para zanjar la cuestión invitaron al chamán a catar las uvas. El brujo pasó un día bebiendo vinos de uno y otro. Por la noche se fue feliz cantando: “no pretendas hacer tuyo lo que es de la madre tierra”.
Llanto
Oztlo, dios del fuego, se enamoró de Yume, la más bella de toda la comarca. Envestido como un gentilhombre, Oztlo se apareció a la joven para cortejarla, pero Yume no cedió a la pasión del dios ni tras sus más tiernos ruegos.
Oztlo derramó lágrimas de vino para olvidar.
Pachamama
Dos paisanos discutían cuál de ellos tenía las mejores viñas; para zanjar la cuestión invitaron al chamán a catar las uvas. El brujo pasó un día bebiendo vinos de uno y otro. Por la noche se fue feliz cantando: “no pretendas hacer tuyo lo que es de la madre tierra”.
Llanto
Oztlo, dios del fuego, se enamoró de Yume, la más bella de toda la comarca. Envestido como un gentilhombre, Oztlo se apareció a la joven para cortejarla, pero Yume no cedió a la pasión del dios ni tras sus más tiernos ruegos.
Oztlo derramó lágrimas de vino para olvidar.
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Microrelatos
sábado, 29 de agosto de 2009
Editorial Septiembre 2009
El mundo sigue girando. De a ratos parece que todo se va a terminar, y la angustia recorre la cara de cada persona. Y de a ratos parece que no pasa nada, y solo se discuten cosas sin importancia, o ni siquiera se discute... En fin, van aqui dos citas que para mí representan algo de lo que está sucediendo en lo cotidiano:
«Panem et circenses» («Pan y circo») (literalmente, «pan y juegos del circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.
La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal y se encuentra en su Sátira X (81). En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política.
Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día.
Equivale en la actualidad a «pan y toros», «pan y fútbol», «pan y diversión», etc.
«Panem et circenses» («Pan y circo») (literalmente, «pan y juegos del circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.
La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal y se encuentra en su Sátira X (81). En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política.
Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día.
Equivale en la actualidad a «pan y toros», «pan y fútbol», «pan y diversión», etc.
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Incendio en el cuerpo de bomberos
Por: Daniel Moyano
El incendio que se declaró en el Cuerpo de Bomberos no pudo ser sofocado debido a que al personal, que no tenía experiencia de un hecho semejante, le pareció que aunque tenían el fuego ante los ojos, éste era imposible en razón de la naturaleza del Cuerpo y de su función.
Entonces, mientras la alarma sonaba enloquecida, se quedaron de brazos cruzados hasta ser consumidos por llamas gigantescas.
La no existencia, por definición, de bomberos para bomberos, favoreció notablemente el desarrollo del evento.
Entonces, mientras la alarma sonaba enloquecida, se quedaron de brazos cruzados hasta ser consumidos por llamas gigantescas.
La no existencia, por definición, de bomberos para bomberos, favoreció notablemente el desarrollo del evento.
El editor
MICRORRELATOS
Hormiga
Por: Marco Denevi
La primera respuesta
Por: Oscar Fortuna
Por: Marco Denevi
Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo.
Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita:
“Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores...”
Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.
(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.)
Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita:
“Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores...”
Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.
(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.)
La primera respuesta
Por: Oscar Fortuna
Ya atardecía y el viento comenzaba a amainar transformándose en una suave brisa. Los árboles se tornasolaban con los últimos destellos del sol mientras frenaba la bicicleta para llegar al final de mi camino. La mochila ya no me pesaba luego de haberla llevado conmigo tanto tiempo; mis músculos ya no respondían luego de pedalear diez horas sin parar. Sí, sé que suena a locura, pero recién ante la desesperación un hombre descubre a qué extremos puede llegar, y éste fue mi caso.
Me había recibido de filósofo hacía dos años solo para encontrar las respuestas a preguntas que en teoría no tenían respuesta, y luego de insomnes meses encerrado en bibliotecas secretas de gente ya sin nombre, encontré por fin una respuesta a una pregunta. ¡Era tan sencillo! Como todo conocimiento revelado y comprendido, la respuesta era tan simple que me daba bronca no haberme dado cuenta antes.
Tardé una semana en preparar todo, y luego de desarrollar varias hipótesis y conjeturas llegué a ubicar el lugar en un mapa del año 1567. Claro que la ubicación no era exacta, pero con paciencia y algo de suerte lo encontraría.
Y ahora estoy aquí, a dos pasos de la abertura que unos de los astrónomos de Pachacutec dibujó en el lado vedado de la piedra solar. El sol está en posición y debo entrar. Hago un esfuerzo enorme por deslizarme hacia el otro lado, la ropa se me rasga y las heridas provocadas por el filo de la roca hacen que mi sangre se escape, siento como si la sangre se quisiera ir de mi cuerpo. Los ojos me laten y comienzo a ver figuras extrañas dibujadas en la roca del pasadizo: signos que no conozco, pero que me hacen recordar algo muy dentro mío, como un aullido que siempre tuve apresado y que de repente surge incontenible. Grito llegando al límite del dolor, y por fin logro atravesar el portal. Veo agua manando de la roca. El paisaje no es diferente del exterior, quizá algo más fresco. Esperaba encontrar inscripciones o un altar, pero no hay nada.
La caverna es apenas iluminada por un haz de luz que proviene de una abertura tallada hace miles de años quién sabe si por magos o maestros de la tribu. El destello dorado señala un pequeño hueco de donde sale un hilo de agua; y seguro de que comprobaré mi teoría, bebo. No siento nada, y es raro porque esperaba sentir algo raro, diferente, pero... ¡Ey! ¡No siento mi cuerpo! Y todo a mi alrededor comienza a desvanecerse... Oh, Dios, Oh, Dios, me alejo de la tierra, del sol... veo galaxias y mares de estrellas; luces me penetran a pesar de no sentirme sustancia, veo el universo, pero no, veo MÁS, mi esencia fundida con TODO, TODO, TODO, OH, DIOS, no sé si agradecerte u olvidarte. Me has dejado sin preguntas.
Me había recibido de filósofo hacía dos años solo para encontrar las respuestas a preguntas que en teoría no tenían respuesta, y luego de insomnes meses encerrado en bibliotecas secretas de gente ya sin nombre, encontré por fin una respuesta a una pregunta. ¡Era tan sencillo! Como todo conocimiento revelado y comprendido, la respuesta era tan simple que me daba bronca no haberme dado cuenta antes.
Tardé una semana en preparar todo, y luego de desarrollar varias hipótesis y conjeturas llegué a ubicar el lugar en un mapa del año 1567. Claro que la ubicación no era exacta, pero con paciencia y algo de suerte lo encontraría.
Y ahora estoy aquí, a dos pasos de la abertura que unos de los astrónomos de Pachacutec dibujó en el lado vedado de la piedra solar. El sol está en posición y debo entrar. Hago un esfuerzo enorme por deslizarme hacia el otro lado, la ropa se me rasga y las heridas provocadas por el filo de la roca hacen que mi sangre se escape, siento como si la sangre se quisiera ir de mi cuerpo. Los ojos me laten y comienzo a ver figuras extrañas dibujadas en la roca del pasadizo: signos que no conozco, pero que me hacen recordar algo muy dentro mío, como un aullido que siempre tuve apresado y que de repente surge incontenible. Grito llegando al límite del dolor, y por fin logro atravesar el portal. Veo agua manando de la roca. El paisaje no es diferente del exterior, quizá algo más fresco. Esperaba encontrar inscripciones o un altar, pero no hay nada.
La caverna es apenas iluminada por un haz de luz que proviene de una abertura tallada hace miles de años quién sabe si por magos o maestros de la tribu. El destello dorado señala un pequeño hueco de donde sale un hilo de agua; y seguro de que comprobaré mi teoría, bebo. No siento nada, y es raro porque esperaba sentir algo raro, diferente, pero... ¡Ey! ¡No siento mi cuerpo! Y todo a mi alrededor comienza a desvanecerse... Oh, Dios, Oh, Dios, me alejo de la tierra, del sol... veo galaxias y mares de estrellas; luces me penetran a pesar de no sentirme sustancia, veo el universo, pero no, veo MÁS, mi esencia fundida con TODO, TODO, TODO, OH, DIOS, no sé si agradecerte u olvidarte. Me has dejado sin preguntas.
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Microrelatos
Consejos para mantener un estanque
Por: Daniel Rozenberg (director de paisajismo y diseño)
El estanque es una extensión de agua artificial construida para proveer al riego, criar peces, o con fines meramente ornamentales. Su espacio ofrece un contacto con la energía natural que nos rodea, y nos invita a relajarnos por un momento haciendo un stop en el vértigo de la ciudad.
En cada estanque hay vida natural y un ciclo biológico en constante desarrollo entre peces, plantas, animales e insectos que dejan sus huevos, que a su vez sirven de comida a los habitantes del estanque. Este ciclo vital se cumple de forma natural sin intervención humana, por lo que basta con aportar el espacio necesario y mantener la limpieza para que el estanque sea biológicamente estable.
Por este motivo es nuestra responsabilidad no dejar aguas estancadas y mantener su limpieza. Una vez limpio podemos estar tranquilos de que no se generarán focos infecciosos ni mosquitos que puedan contagiar enfermedades. De esta forma podemos disfrutar de nuestros peces, y de la armonía que genera un espacio natural como lo es un estanque.
El estanque es una extensión de agua artificial construida para proveer al riego, criar peces, o con fines meramente ornamentales. Su espacio ofrece un contacto con la energía natural que nos rodea, y nos invita a relajarnos por un momento haciendo un stop en el vértigo de la ciudad.
En cada estanque hay vida natural y un ciclo biológico en constante desarrollo entre peces, plantas, animales e insectos que dejan sus huevos, que a su vez sirven de comida a los habitantes del estanque. Este ciclo vital se cumple de forma natural sin intervención humana, por lo que basta con aportar el espacio necesario y mantener la limpieza para que el estanque sea biológicamente estable.
Por este motivo es nuestra responsabilidad no dejar aguas estancadas y mantener su limpieza. Una vez limpio podemos estar tranquilos de que no se generarán focos infecciosos ni mosquitos que puedan contagiar enfermedades. De esta forma podemos disfrutar de nuestros peces, y de la armonía que genera un espacio natural como lo es un estanque.
Por consultas: www.decorpez.com.ar
De Cronopios y de Famas
Por: Julio Cortázar (¡Gracias Julio!)
El canto de los cronopios
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
El canto de los cronopios
Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.
El Rincón de la poesía
Por: Oscar Fortuna
Límites y movimientos de la esperanza
Magnitud que penetra
y sopla en la niebla,
el movimiento circular
se pierde en la madera;
la cuña dibuja
los signos sin sentido
de un código incierto:
el futuro se margina
en las curvas de tu cuerpo.
pintando un paisaje imaginario de la soledad
Nada
otravez el aire se deshace
y las brasas se oscurecen en humo
con el viento del sur ululando
y que penetra en mi alma
tan acostumbrada a la gélida soledad
de este paraje lleno de huecos
lleno de hojas verdes y rojas y amarillas;
un fogón en el medio de la cueva
y el ermitaño sigue en la montaña
tan arriba y nadie sube hasta allá.
Ahora quiero sentarme bajo una lenga
mirando hacia el canal pintado de crepúsculo,
y que el viento se lleve las lágrimas
que acá no puedo derramar.
[amarga y pacífica soledad.]
lima de arena
La inclemencia del tiempo,
lluvia de horas que arrugan mi tez
mientras el corazón enronquece
de aullar a una luna
que todo el tiempo cambia de cara
ninguna fase quiere permanecer
en el cielo que yo les muestro
y ningún fulgor alcanza a anclarse
en el fondo de este mar de arena.
Límites y movimientos de la esperanza
Magnitud que penetra
y sopla en la niebla,
el movimiento circular
se pierde en la madera;
la cuña dibuja
los signos sin sentido
de un código incierto:
el futuro se margina
en las curvas de tu cuerpo.
pintando un paisaje imaginario de la soledad
Nada
otravez el aire se deshace
y las brasas se oscurecen en humo
con el viento del sur ululando
y que penetra en mi alma
tan acostumbrada a la gélida soledad
de este paraje lleno de huecos
lleno de hojas verdes y rojas y amarillas;
un fogón en el medio de la cueva
y el ermitaño sigue en la montaña
tan arriba y nadie sube hasta allá.
Ahora quiero sentarme bajo una lenga
mirando hacia el canal pintado de crepúsculo,
y que el viento se lleve las lágrimas
que acá no puedo derramar.
[amarga y pacífica soledad.]
lima de arena
La inclemencia del tiempo,
lluvia de horas que arrugan mi tez
mientras el corazón enronquece
de aullar a una luna
que todo el tiempo cambia de cara
ninguna fase quiere permanecer
en el cielo que yo les muestro
y ningún fulgor alcanza a anclarse
en el fondo de este mar de arena.
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