lunes, 28 de septiembre de 2009

Monserrat Cultural Nº 25



Imagen de Tapa: "En el Umbral”, dibujo de Eric Cañete /
kahnehteh.blogspot.com

Editorial Octubre 2009

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires sigue jugando al doble discurso. Mientras llena las pantallas y los diarios con la apertura de un polo tecnólogico en el hasta ahora olvidado sur de la ciudad, a espaldas -y con la complicidad de los medios- está desarrollando una política de desalojos compulsiva contra todos los espacios culturales alternativos que tiene la ciudad.
En este momento diesiciete espacios culturales donde funcionan merenderos, bachilleratos para adultos, escuelas de circo, danza, pintura, títeres, artesanías, música y muchas otras artes están bajo la amenaza de desalojo. Todos los espacios son autogestionados por los vecinos que ponen su trabajo y su amor a las artes para sostener la esperanza y la vitalidad de la creatividad de cada persona.
Así, mientras Macri se llena la boca (y los bolsillos) hablando de las mejoras en las escuelas -que están muy bien, pero nunca alcanzan-, sus acólitos se dedican a enviar órdenes de desalojo a espacios que fueron previamente cedidos por el mismo gobierno de la ciudad en administraciones previas.
Si cada uno de nosotros permite que el gobierno nos quite el poco espacio público que queda para desarrollar y descubrir las artes, ya no nos quedará más que estar encerrados en nuestras casas, llenándonos de miedo al otro, alienándonos, deshumanizándonos.
Si Macri y sus políticas de vaciamiento cultural avanzan no sólo se perderán los espaciosfísicos: también se disolverán las redes culturales que proponen alternativas al sistema político que basa su dominio en el miedo. No dejemos que el miedo nos gane, y luchemos por conservar los espacios culturales.

La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado.
André Malraux

La cultura es la sonrisa para todas las edades, puede estar en una madre, en un amigo o en la flor o quizás se refugie en las manos duras de un trabajador.
León Gieco

Es precisamente el contacto y la apertura lo que va construyendo la cultura y la identidad de los pueblos.
Alvaro Siza


El editor

De Cronopios y de Famas

Por: Julio Cortázar (¡Gracias Julio!)

La foto salió movida


Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

El Rincón de la poesía

Por: Oscar Fortuna

Llueve
Miro la ventana
que hace de marco.
Paisaje de gotas.
Y recortando el fondo
de aromas de sueño
y truenos adormecidos
tu figura de ángel
sangra en mi pupila.

Nada
Ni cielos de infinitas estrellas,
ni rocío desaciéndose
en los fuegos del amanecer
ni aliento de hadas
sobre tu pecho.

La certidumbre pétrea
de saber que no estás solo
cuando todo tu ser
vibra en lo contrario.

Una fuerza que surge
del desgano te contrae
en el ruido y corta todo
con el filo del silencio.

Ausente de vos
por que ausente de ella
porqué ausente de vos.

Sesión de aire
Afuera hay luna llena
adento siempre menguante
una guitarra triste
me acaricia la nuca
y la endorfina
me alivia el eterno dolor
en mi espalda
(es la ausencia de las alas que nunca tuve.)

El Rincón de la poesía

Selección de poemas de Idea Vilariño

Buscamos...

Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.

Comparación

Como en la playa virgen
dobla el viento
el leve junco verde
que dibuja
un delicado círculo en la arena
así en mí
tu recuerdo.

Cuando una boca suave boca dormida besa...

Cuando una boca suave boca dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.
Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...
Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.

Una mañana en una escuela de Oventic, territorio autónomo zapatista del estado de Chiapas

“(...)Cumpliendo con un mes de clases regresan a sus casas y a convivir junto con su familia, o trabajar o lo que sea; y cumpliendo con los quince días, otra vez se regresa a clases. (...) Y cada día, pues, no es un acuerdo de nosotros, sino que es un acuerdo juntamente con todos los niños. Ellos dieron su propuesta sobre cómo organizar el plan del día. Y eso, desde el principio hemos tenido ese acuerdo. Que si necesitan esas actividades..., a qué hora se levantan... Y pues todos dijeron que se levantan muy temprano (...) a las 6hs de la mañana o a las 5:30hs de la mañana, se toca la señal de una campana o una alarma. Quiere decir que ya es la levantada para ir en el baño, para hacer sus necesidades. Tienen media hora para hacer todas sus necesidades, y de empacar todas las cobijas y de sus propios cuartos. Y a las 6hs. en punto se toca otra señal, y quiere decir que es la hora de formación en el campo. Y si es el día lunes, pues hacemos ejercicios. (...) Y todos a correr en el campo, hacer todo lo que se deba hacer, a correr todo. Lo que más les gusta es los saltos de altura, saltos del tigre, así formados saltar y mancharse de lodo. (...) Y todos a las 7hs. al río a bañarse, a nadar y enjuagarse. (...) Y después entran en el desayuno, pero también se hace por turno. Primero pasan las compañeras y después los compañeros y el día siguiente pasan los compañeros y después las compañeras. Eso es para tener la igualdad. Y después (...) pues ya se toca otra señal para la clase, a las 8:15hs, que es el inicio de las clases diarias hasta las 12hs del día, que tenemos 30 minutos para pozol (maíz molido disuelto en agua) o receso para enfriarse.”

Fragmento de una entrevista realizada a Amos, encargado del Sistema Educativo Autónomo Zapatista de Liberación Nacional

Un porqué del funcionamiento de las cosas

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en el centro de ella, una escalera, y sobre ésta una cierta cantidad de plátanos.
Cuando un mono subía la escalera para agarrar los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo, esto se hacía repetitivamente cada vez que algún mono subía por la escalera y así los monos que quedaban en tierra lo golpeaban al bajar.
Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación por aquellos plátanos. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos.
La primera cosa que hizo fue subir por la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes lo golpearon.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue remplazado, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó activamente de la paliza al novato; a los días un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho y así el cuarto y finalmente el último de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que aún cuando nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a los plátanos.
Los monos nuevos seguían haciendo lo mismo que los anteriores; y si pudiéramos preguntarle a alguno de ellos ¿porqué hacen lo que hacen? tal vez la respuesta sería:
“No sé, las cosas aquí siempre se han hecho así”

MICRORRELATOS

La playa
Por: Oscar Fortuna

Era verano y el frío agarrotaba la superficie como casi siempre; el sol pegaba en la cara y dolía; el reflejo contra la nieve me cegaba y oscurecía mi humor, en lo que era mi único día de descanso.
Hacía poco que habían sacado la veda invernal; por fin luego de tantos años las aguas habían comenzado a bajar y el planeta estaba reparando él solo lo que nosotros le habíamos hecho. Por fin habíamos recuperado el norte y el sur en las brújulas, pero esta vez sin polos de hielo. De eso hace ya tanto tiempo, que pocos lo recuerdan... y tratan de olvidarlo.
Pero ahora las cosas mejoran y por fin puedo sacarme este traje pegajoso y sentir el aire lastimando mi piel. Dicen que si estás más de media hora te congelas, pero vale la pena arriesgarse por sentir el viento acariciando nuestros famélicos cuerpos.
Toda la infraestructura donde me encuentro estaba pensada para crear una atmósfera de playa, pero nadie cree ya en eso. Nadie se mete al agua, es demasiado peligroso hacerlo luego de la gran guerra biológica; y casi todos nos limitábamos a estar parados con los brazos extendidos abrazando al viento. Qué sensación sublime esta; es lo único que me hace sentir vivo. Por eso al final me decidí, y ahora sé que voy a quedar como muchos otros abrasados por el aire gélido, clavado mi cuerpo para siempre en esta playa de muerte, mientras mi alma por fin libre se va con el viento.

Encuentro con el verdugo
Por: Pablo de Santis

Tuve que viajar por motivos de trabajo a una ciudad del norte. Llegué a la caída del sol y caminé en busca de alojamiento. En todas partes me decían lo mismo: no había lugar para mí. Entré en la calle más angosta y oscura de la ciudad, confiado en que nadie más que yo buscaría una habitación entre aquellas paredes. La dueña de una de aquellas cuevas miró con su único ojo mis monedas y aceptó darme una habitación. El precio fue alto.
- El único inconveniente es que tiene que compartirla.
No me importó: Había dormido con las peores compañías. Me tendí en un catre de madera, junto a la ventana. En el fondo de la habitación, en una cama de madera, alguien dormía.
Al despertar encontré, al pie del catre, a un hombre gigantesco. Había empezado a hablar antes de que abriera los ojos.
- Los dos somos forasteros. Este no es un buen sitio para forasteros.
Me contó el largo viaje que lo había llevado hasta allí. Lo escuché con paciencia. Después de su relato dijo:
- No sabes quién soy, sino no hubieras hablado conmigo. Soy el verdugo.
Esperaba que me alejara de un salto.
- Un oficio como cualquiera- dije.
- Aquí nadie me habla.
Buscó entre sus cosas una varilla de madera, atada a una correa de cuero.
- Cuando voy al mercado tengo que señalar los alimentos con esta vara. Nadie quiere comer una manzana que ha sido tocada por la mano del verdugo.
- Veo que es un pueblo de gente ignorante y supersticiosa- dije con desgano.
- Vienes de afuera y dices no creer en estas cosas. ¿Pero acaso serías capaz de darme la mano?
Me tendió una enorme mano roja, llena de cicatrices: heridas y marcas dibujadas por el roce de las sogas y el filo de las hachas.
Apreté su mano, menos fría que la mía.
- Es la primera vez que alguien le tiende la mano al verdugo. ¿Quién eres, que no le tienes miedo a nada?
- Soy el nuevo verdugo- respondí-. He venido a reemplazarte.

La salvación
Por: Adolfo Bioy Casares

Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" -sin duda estaba pensando el tirano- "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" -dijo indicando al pájaro- "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".

Rincón de Proverbios

Un camino, si no lo andas, nunca llegas; un terreno, si nunca lo cultivas, nunca da frutos; un negocio, si no lo atiendes, nunca prospera. Un hombre, si nunca se educa, nunca progresa. Un trabajo, si nunca lo empiezas, nunca lo aprendes. Un libro, si no lo aplicas, nunca lo entiendes.

Proverbio Chino

La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.

Proverbio Tibetano

Comunas de la Ciudad, una deuda pendiente

¿Sabías que en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires están reglamentadas las comunas de la ciudad?
En las Comunas cada vecino puede participar de forma directa y decidir sobre el presupuesto y las acciones a realizar para mejorar la calidad de vida en cada barrio.
Sin embargo el gobierno PRO de la ciudad no cumple con la ley de comunas y deja sin poder de decisión a los vecinos. Por ello el 20 de Octubre a las 15 hs. los vecinos de Monserrat se autoconvocan para marchar a la legislatura de la ciudad para que las comunas comiencen a funcionar.
Si te interesa conocer más, todos los viernes a las 19 hs. los vecinos se reúnen en la Biblioteca Centenera, ubicada en Venezuela 1538. Todos están invitados a sumarse a este proyecto de Democracia Participativa.

Microrelatos

Por: Oscar Fortuna

Pachamama
Dos paisanos discutían cuál de ellos tenía las mejores viñas; para zanjar la cuestión invitaron al chamán a catar las uvas. El brujo pasó un día bebiendo vinos de uno y otro. Por la noche se fue feliz cantando: “no pretendas hacer tuyo lo que es de la madre tierra”.

Llanto
Oztlo, dios del fuego, se enamoró de Yume, la más bella de toda la comarca. Envestido como un gentilhombre, Oztlo se apareció a la joven para cortejarla, pero Yume no cedió a la pasión del dios ni tras sus más tiernos ruegos.
Oztlo derramó lágrimas de vino para olvidar.

sábado, 29 de agosto de 2009

Monserrat Cultural Nº 24



Imagen de Tapa: "Mariposas Mentales”, dibujo de Eric Cañete /
kahnehteh.blogspot.com

Editorial Septiembre 2009

El mundo sigue girando. De a ratos parece que todo se va a terminar, y la angustia recorre la cara de cada persona. Y de a ratos parece que no pasa nada, y solo se discuten cosas sin importancia, o ni siquiera se discute... En fin, van aqui dos citas que para mí representan algo de lo que está sucediendo en lo cotidiano:


«Panem et circenses» («Pan y circo») (literalmente, «pan y juegos del circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas.
La frase fue creada en el siglo I por el poeta romano Juvenal y se encuentra en su Sátira X (81). En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses (carreras de carretas y otros) como forma de mantener al pueblo distraído de la política.
Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente, o venderlo muy barato, a los más pobres, unos 200.000 beneficiarios. Tres siglos más tarde, Aureliano continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día.
Equivale en la actualidad a «pan y toros», «pan y fútbol», «pan y diversión», etc.

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Incendio en el cuerpo de bomberos
Por: Daniel Moyano

El incendio que se declaró en el Cuerpo de Bomberos no pudo ser sofocado debido a que al personal, que no tenía experiencia de un hecho semejante, le pareció que aunque tenían el fuego ante los ojos, éste era imposible en razón de la naturaleza del Cuerpo y de su función.
Entonces, mientras la alarma sonaba enloquecida, se quedaron de brazos cruzados hasta ser consumidos por llamas gigantescas.
La no existencia, por definición, de bomberos para bomberos, favoreció notablemente el desarrollo del evento.

El editor

MICRORRELATOS

Hormiga
Por: Marco Denevi


Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo.
Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita:

“Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores...”

Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan.

(Escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. El texto de la fábula apareció en el número 12 de la revista Szpilki y le valió a su director, Jerzy Kott, una multa de cien znacks.)

La primera respuesta
Por: Oscar Fortuna

Ya atardecía y el viento comenzaba a amainar transformándose en una suave brisa. Los árboles se tornasolaban con los últimos destellos del sol mientras frenaba la bicicleta para llegar al final de mi camino. La mochila ya no me pesaba luego de haberla llevado conmigo tanto tiempo; mis músculos ya no respondían luego de pedalear diez horas sin parar. Sí, sé que suena a locura, pero recién ante la desesperación un hombre descubre a qué extremos puede llegar, y éste fue mi caso.
Me había recibido de filósofo hacía dos años solo para encontrar las respuestas a preguntas que en teoría no tenían respuesta, y luego de insomnes meses encerrado en bibliotecas secretas de gente ya sin nombre, encontré por fin una respuesta a una pregunta. ¡Era tan sencillo! Como todo conocimiento revelado y comprendido, la respuesta era tan simple que me daba bronca no haberme dado cuenta antes.
Tardé una semana en preparar todo, y luego de desarrollar varias hipótesis y conjeturas llegué a ubicar el lugar en un mapa del año 1567. Claro que la ubicación no era exacta, pero con paciencia y algo de suerte lo encontraría.
Y ahora estoy aquí, a dos pasos de la abertura que unos de los astrónomos de Pachacutec dibujó en el lado vedado de la piedra solar. El sol está en posición y debo entrar. Hago un esfuerzo enorme por deslizarme hacia el otro lado, la ropa se me rasga y las heridas provocadas por el filo de la roca hacen que mi sangre se escape, siento como si la sangre se quisiera ir de mi cuerpo. Los ojos me laten y comienzo a ver figuras extrañas dibujadas en la roca del pasadizo: signos que no conozco, pero que me hacen recordar algo muy dentro mío, como un aullido que siempre tuve apresado y que de repente surge incontenible. Grito llegando al límite del dolor, y por fin logro atravesar el portal. Veo agua manando de la roca. El paisaje no es diferente del exterior, quizá algo más fresco. Esperaba encontrar inscripciones o un altar, pero no hay nada.
La caverna es apenas iluminada por un haz de luz que proviene de una abertura tallada hace miles de años quién sabe si por magos o maestros de la tribu. El destello dorado señala un pequeño hueco de donde sale un hilo de agua; y seguro de que comprobaré mi teoría, bebo. No siento nada, y es raro porque esperaba sentir algo raro, diferente, pero... ¡Ey! ¡No siento mi cuerpo! Y todo a mi alrededor comienza a desvanecerse... Oh, Dios, Oh, Dios, me alejo de la tierra, del sol... veo galaxias y mares de estrellas; luces me penetran a pesar de no sentirme sustancia, veo el universo, pero no, veo MÁS, mi esencia fundida con TODO, TODO, TODO, OH, DIOS, no sé si agradecerte u olvidarte. Me has dejado sin preguntas.

Consejos para mantener un estanque

Por: Daniel Rozenberg (director de paisajismo y diseño)

El estanque es una extensión de agua artificial construida para proveer al riego, criar peces, o con fines meramente ornamentales. Su espacio ofrece un contacto con la energía natural que nos rodea, y nos invita a relajarnos por un momento haciendo un stop en el vértigo de la ciudad.
En cada estanque hay vida natural y un ciclo biológico en constante desarrollo entre peces, plantas, animales e insectos que dejan sus huevos, que a su vez sirven de comida a los habitantes del estanque. Este ciclo vital se cumple de forma natural sin intervención humana, por lo que basta con aportar el espacio necesario y mantener la limpieza para que el estanque sea biológicamente estable.
Por este motivo es nuestra responsabilidad no dejar aguas estancadas y mantener su limpieza. Una vez limpio podemos estar tranquilos de que no se generarán focos infecciosos ni mosquitos que puedan contagiar enfermedades. De esta forma podemos disfrutar de nuestros peces, y de la armonía que genera un espacio natural como lo es un estanque.


Por consultas: www.decorpez.com.ar

De Cronopios y de Famas

Por: Julio Cortázar (¡Gracias Julio!)

El canto de los cronopios

Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

El Rincón de la poesía

Por: Oscar Fortuna

Límites y movimientos de la esperanza

Magnitud que penetra
y sopla en la niebla,
el movimiento circular
se pierde en la madera;
la cuña dibuja
los signos sin sentido
de un código incierto:
el futuro se margina
en las curvas de tu cuerpo.


pintando un paisaje imaginario de la soledad

Nada
otravez el aire se deshace
y las brasas se oscurecen en humo
con el viento del sur ululando
y que penetra en mi alma
tan acostumbrada a la gélida soledad
de este paraje lleno de huecos
lleno de hojas verdes y rojas y amarillas;
un fogón en el medio de la cueva
y el ermitaño sigue en la montaña
tan arriba y nadie sube hasta allá.

Ahora quiero sentarme bajo una lenga
mirando hacia el canal pintado de crepúsculo,
y que el viento se lleve las lágrimas
que acá no puedo derramar.

[amarga y pacífica soledad.]


lima de arena

La inclemencia del tiempo,
lluvia de horas que arrugan mi tez
mientras el corazón enronquece
de aullar a una luna
que todo el tiempo cambia de cara

ninguna fase quiere permanecer
en el cielo que yo les muestro
y ningún fulgor alcanza a anclarse
en el fondo de este mar de arena.

martes, 28 de julio de 2009

Monserrat Cultural Nº 23


Imagen de Tapa: "Chelo”, dibujo de Eric Cañete / kahnehteh.blogspot.com

Editorial

Esta vez los invito a leer y responderse las preguntas que nos plantea en este texto Eduardo Galeano:

“Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.”
El editor

Los miedos

Por: Germán


Primero soltaron las hienas. Se metieron hasta la intimidad, mientras jadeaban, para negarnos todo, para apropiarse de los restos de vidas destrozadas y entregar la sangre de las víctimas al deleite de los rapaces que se lanzaron gozosos a completar la carnicería. A las hienas todos las podemos reconocer y hoy, parece, supimos cortarles el paso. Muchos todavía se protegen de ellas, adobándose con composiciones hediondas para no asumir ningún compromiso. Los rapaces siguen comiendo lo que podamos producir y esa barbaridad todavía es la herencia.
Después vinieron los perros y los osos a augurar peligros absurdos, que no nos incumben, para que confiemos sólo en lo idéntico y todo lo demás sea amenaza. Cualquiera puede lastimar o saquear. Había que recluirse en el núcleo y mirar cómo atrás de las rejas las amenazas se multiplicaban en todas esas caras irreconocibles que en su miedo también se recluían en su identidad. Cada uno se protegió en su ghetto, algunos multitudinarios, unidos por el espanto, otros disgregados, acovachados, dispuestos a dejar de dormir con tal de seguir sintiendo el agrio presagio de la fatalidad.
Y por otro lado, despacito, nos metieron un par de virus.
Uno que nos hace desconfiar de los desconocidos, pero también de los cercanos para la intimidad, y nos quisieron convencer de que todo no se puede, que hay que ser austero con la entrega porque todo conlleva peligro. Sobrevivimos con algunos traumas, con desconfianza íntima, pero vitales. Algunos promiscuos, dicen, otros ascetas.
Ahora vino otro bicho, que ataca por cualquier lado y del que nunca estamos a salvo. Se lo mira fijo y crece –y nos bombardean con su imagen, porque así se lo riega-, siempre como amenaza, abarcándolo todo, cualquiera puede traerlo y sugieren que nos aislemos, que desconfiemos y que cuidemos a los demás porque también nosotros podemos tenerlo adentro. Hay que ser responsable y hay que ser miedoso, todo para explicar que no hay que salir. Hay que ser cuidadoso con los íntimos y temer también de ellos, y desconfiar, en silencio, de lo propio. No hay precaución que garantice protección, y con tal de mostrar el desprecio que genera cualquier extraño, unos cuantos se ponen barbijos con carteles de neón que sostienen que todos somos despreciables. La paranoia y el consumo constituyen las paredes del reducto que se instala, donde apenas cabe uno, pero nunca es suficiente. Hay que evitar las palabras, la cercanía, los roces, el intercambio, confiar es exponerse. El miedo es el cupón de entrada a una existencia falaz donde se es espectador de todas las limitaciones que se le imponen a la vida hermosa que podemos tener si nos animamos a compartir.
Sin los demás todo es irreversible y la vida es una experiencia diminuta.
En las sonrisas y los abrazos, en los besos, sobrevive la pureza de dar cariño sin especular al poner el cuerpo. Antes de ser expulsados del paraíso, el sol amanecía cada día invitando a acariñar, que después se fue reemplazando por acciones menos comprometidas, hasta que los hombres dejaron de concebir que el afecto se transmite mejor con el cuerpo y que es así como se multiplica al amor.
En el baile, la armonía del intercambio muestra lo absurdo que sería aislarse para tener una vida de experiencias desfloradas.
Para ir destruyendo, con humildad, toda esa porquería que decía que el silencio era salud, y hoy dice que el asilamiento, el mutismo voluntario, es la salud de lo inexplicable -algunos sí y otros no, pocos mucho y muchos poco (y avanzan para que lo poco cada vez esté más acorralado contra la nada)-, convoca el esfuerzo en la calle, trenzados por los brazos, donde el grito de la vida devuelve la confianza en los otros, para estar dedicados a que el presente sea un tiempo cada vez mejor, más fértil y más libre, garantizado porque con los demás, en la lucha, se aprende y se hace lo fundamental para crecer.
Fuente: www.kolgados.com.ar