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miércoles, 29 de octubre de 2014

Frases.


“Nos venden morbo como amor , nos ofrecen publicidad corrosiva para el alma , nos han cerrado la boca y quitado las palabras del corazón, nos venden sentimientos ajenos en cartas de 24X15cm al mayoreo, juegan con nuestra necesidad de amor con nuestra sed por sentirnos queridos , el cortejo hacia las mujeres desapareció, la vulgaridad en las calles extinguió los poemas , se sustituyó las caricias por la tecnología y todo ha resultado como lo planearon , el amor resulta el negocio más rentable del mundo , se declaró la prohibición de los libros al ser armas más peligrosas que la bomba de hidrógeno, hoy en día nuestros caballeros tiraron la armadura, moldearon su cuerpo y olvidaron trabajar la mente, por eso en tiempos difíciles los hombres han dejado de robar rosas de los jardines y ahora se dedican a robar virginidades como si de trofeos se tratara.”
Lawrence Mejia

“A veces uno amanece con ganas de extinguirse… Como si fuéramos velitas sobre un pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos… Así es la vida, un constante querer apagarse y encenderse.”
Julio Cortázar

Reflexiones

Una interesante reflexión del francés Gilles Deleuze (1925-1995) acerca de la tristeza y su influencia en las relaciones sociales: "La tristeza no nos vuelve inteligentes. En la tristeza estamos perdidos. Por eso los poderes tienen necesidad de que los sujetos sean tristes. La angustia nunca ha sido un juego de cultura, de inteligencia o de vivacidad. Cuando usted tiene un afecto triste, es que un cuerpo actúa sobre el suyo, un alma actúa sobre la suya en condiciones tales y bajo una relación que no conviene con la suya. Desde entonces nada en la tristeza puede inducirlo a formar la noción común, es decir, la idea de algo común entre dos cuerpos y dos almas."

“Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría.”
Herman Hesse

“¡Es hora de embriagarse!
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo,
¡embriáguense, embriáguense sin cesar!
De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.”
Charles Baudelaire

miércoles, 8 de octubre de 2014

Reflexiones


“El placer no está en follar, es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda. Bueno… no es que no me atraigan, claro que me atraen, ¡me encantan! pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar.
La mente, hache. Yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!”
De la película “Martín H”

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.
El señor de los anillos: La comunidad del anillo (J. R. R. Tolkien)

“Para mí la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que después de caminar un rato se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo. Y me digo: ¿Dónde quedó la esperanza? Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde los pastos.
La tengo, la vuelvo a perder. A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda.
Eduardo Galeano

(…) Admirar todo lo que guste, deleitarse con las más inocentes excusas, detener el tiempo mientras se ve a la persona amada hacer algo tan simple como hablar, fruncir el ceño o jugar infantil y tiernamente con un peluche. Agregue dulzura a gusto. Añada sonrisas, payasadas y bromas (las lágrimas no hacen mal si están medidas en proporción y están bien batidas con amor), regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas, pueden ser valorados más que una joya.
Julio Cortázar, Instrucciones para amar (fragmento).

“Sin saberlo, vamos dibujando un mapa a medida que tomamos decisiones en la vida. Cada hecho importante es un punto sobre el papel, y la línea que los une es nuestra cartografía personal. Se suele considerar el desplazamiento como un trámite ineludible para llegar al destino, nuestro verdadero objetivo. Pero es en ese trayecto donde ocurren las cosas importantes, ya que uno en realidad nunca termina de llegar a ningún lugar, y 

el propio destino forma parte del viaje. Efectivamente, la vida es todo eso que ocurre mientras corremos para tachar notas de nuestra lista de cosas que hacer.”
Matías Costa 

Me preguntan a veces que por qué no tengo novia todavía; y dicen que porque estoy muy enamorado. Pero tú ya sabes bien que no es así. No tengo novia porque no tengo ganas de tener novia; por pereza; por desgane; por aburrimiento. Estoy muy enamorado, pero eso no tiene que ver nada con esto. A lo mejor un día de estos dejo de escribirte. O te escribiré solamente cuando tenga deseos, necesidad de hacerlo. No me gustan los trámites, las fórmulas en el amor; no me gustan los compromisos; los juramentos. Si tú quieres escribirme -porque quieres escribirme- cada tres días, encantado. Si yo quiero hacerlo del diario, tanto mejor. Pero siempre la cosa espontánea y natural. Quiero ser libre dentro de esta esclavitud. Te quiero, sí, te quiero: pero a medida de que te quiero se me van haciendo innecesarias las palabras; tengo que saber que no es indispensable el decírtelo. ¿Comprendes? Si tú no fueras tú, no diría esto. Podrías salirme con que no te quiero, con que no te comprendo, con que no soy tuyo. Pero tú tienes que ser tú, diferente, exclusiva, única. Tienes que oír mi amor con su voz, tocarlo con su carne, aceptarlo como es, desnudo y libre.
Jaime Sabines, Cartas a Chepita, 5 de Agosto de 1948.

viernes, 30 de mayo de 2014

Microrelatos


Esta tarde, cuando venía de la oficina, un borracho me detuvo en la calle. No protestó contra el gobierno, ni me dijo que él y yo éramos hermanos, ni tocó ninguno de los innumerables temas de la beodez universal. Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó del brazo y me dijo, casi apoyándose en mí: "¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte". Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de compresión y hasta mi consagró un guiño de solidaridad. Pero ya hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado.
La tregua, Mario Benedetti.

Más tarde quizá haga otra cosa. Cuando termine de ser poeta. Antes o después me quedaré sin palabras, ¿comprende? Todo el mundo tiene solamente cierto número de palabras dentro. Y, entonces, ¿dónde estaré?
La trilogía de Nueva York, Paul Auster.

Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho si en lugar de no, o no en lugar de si. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que solo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegué a Cintra me va a dar pena de no haberme quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz.
Escrito en un libro abandonado en un viaje, Fernando Pessoa.

Reflexiones



Inteligencia es comprender algo antes de afirmarlo. Es llevar las cosas al límite para encontrar sus contrarias. Es intentar comprender a los demás y entre uno y los demás, con todos sus pros y sus contras, buscar poco a poco, nuestro humilde camino. Ya sé que, actualmente, a mucha gente no le gusta este planteamiento intelectual. Quieren las diferencias bien marcadas e intentar buscar algo entre el negro y el blanco, es un asunto muy gris. Los fanáticos y los dogmáticos resultan aburridos porque siempre sabes lo que van a decir. La gente divertida no son los escépticos sino aquellos que aman las paradojas. Llamo paradojas a buscar otra solución cuando tienes ya una evidente. Considero también que transigir es la acción intelectual más hermosa, la más valiente pese a que la gente lo vea mal o lo considere una claudicación.
Jean-Luc Godard.

En mi opinión, la mayoría de las personas tienen un concepto poco realista de la felicidad, pues invariablemente emplean la fatal conjunción condicional “sí”. Les oímos decir: Yo sería feliz si fuera rico; o si esa mujer me amara; o bien: si tuviera yo talento o si tuviera buena salud. A menudo, tales personas alcanzan su objetivo, pero entonces descubren otras circunstancias condicionales. Por mi parte, yo amo la vida, para bien o para mal, incondicionalmente.
Arthur Rubinstein.

Para mí, una crisis interior es siempre un signo de salud. En mi opinión no supone otra cosa que un intento de volver a encontrar el propio yo, de conseguir una nueva fe. Entra en un estado de crisis interior todo aquel que se plantea problemas intelectuales. Esto es perfectamente lógico, puesto que el alma ansía armonía, mientras que la vida está llena de disonancia. Es esta contradicción la confirmación de nuestra profundidad interior, de nuestras posibilidades espirituales.
Andrei Tarkovski.

Solamente son felices quienes no piensan nunca, es decir, quienes no piensan más que lo estrictamente necesario para sobrevivir. El pensamiento verdadero se parece a un demonio que perturba los orígenes de la vida, o a una enfermedad que ataca sus raíces mismas. Pensar continuamente, plantearnos problemas capitales a cada momento y experimentar una duda permanente respecto a nuestro destino; estar cansado de vivir, agotado hasta lo inimaginable a causa de nuestros propios pensamientos y de nuestra propia existencia; dejar tras de sí una estela de sangre y de humo como símbolo del drama y de la muerte de nuestro ser —equivale a ser desgraciado hasta el punto de que el problema del pensamiento nos da ganas de vomitar y la reflexión nos parece una condena.
En las cimas de la desesperación, Emil Cioran.



Hay que pensar en ciertas cosas, cosas que te habitan por dentro, o no, mejor sí, hay que pensar en ellas porque si no pensamos en ellas, corremos el riesgo de encontrarlas, una a una, en la memoria. Es decir, hay que pensar durante un momento, un buen rato, todos los días y varias veces al día, hasta que el fango las recubra, con una costra infranqueable.
El expulsado, Samuel Beckett.

Pienso que todo en la vida es arte. Lo que haces. Cómo te vistes. La forma en que amas a alguien, y cómo hablas. Tu sonrisa y tu personalidad. Lo que crees, y todos tus sueños. La forma en que bebes tu té. Cómo decoras tu hogar. O una fiesta. Tu lista del mercado. La comida que haces. Cómo luce tu escritura. Y la forma en que sientes. La vida es arte.
Helena Bonham Carter

No hay que lamentarse por la muerte, como no hay que lamentarse por una flor que crece. Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte. No hacen honor a sus vidas, les mean encima. Las cagan. Estúpidos . Se concentran demasiado en follar, ir al cine, el dinero, la familia, follar. Sus mentes están llenas de algodón. Se tragan a Dios sin pensar, se tragan la patria sin pensar. Muy pronto se olvidan de cómo pensar, dejan que otros piensen por ellos. Sus cerebros están rellenos de algodón. Son feos, hablan feo, caminan feo. Ponles la gran música de los siglos y no la oyen. La muerte de la mayoría de la gente es una farsa. No queda nada que pueda morir.
El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, Charles Bukowski.

sábado, 26 de abril de 2014

Te deseo

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: “Esto es mío”.
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.


Víctor Hugo

lunes, 3 de marzo de 2014

Discúlpeme pero NO



Discúlpeme pero NO.
No me hace falta una moda para mi identidad,
me visto de sincero y no me queda mal, 
y traigo a la medida mi autenticidad.

Discúlpeme pero NO.
No me hace falta el dinero para saber quien soy,
soy libre como el viento y eso me hace feliz; muy feliz.

Discúlpeme pero no.
No me hace falta una regla para con Dios hablar, 
somos muy amigos y nos gusta variar,
y nos da buen resultado la sinceridad.

Discúlpeme pero no.
No me hace falta un permiso para amar,
de eso sí me sobra y lo quiero entregar
sin calcular y sin esperar.
Los hombres se complican mucho
uniendo tonterías en una verdad,
a todo ponen condiciones 
y ya nadie es libre si quiere amar.

Discúlpeme pero NO.
No me hacen falta fronteras, odio la división,
soy ciudadano del mundo... simplemente soy yo.

Si eso le molesta... discúlpeme por favor.

Frases de reflexión de Nelson Mandela




Ante todo soy un optimista.
Si eso es algo que me viene de forma natural o aprendida, no lo sé. Parte de lo que supone ser optimista es siempre dar pasos hacia adelante, hacia el sol. Hubo muchos días en los que mi fe en la humanidad fue duramente puesta a prueba, pero siempre tuve claro que bajo ninguna circunstancia me rendiría a la desesperación, pues ese es el camino que lleva a la derrota y muerte.

La pobreza no es natural, es creada por el hombre y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos. Y erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia.

Nadie nace odiando a otra persona a causa del color de su piel, origen o religión.
La gente aprende a odiar, y puesto que eso es posible, también lo es que aprendan a amar, algo que es mucho más natural para el corazón humano.

La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en médico, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación.

Una buena cabeza y un buen corazón formarán siempre una maravillosa combinación.

He aprendido que la valentía no es la ausencia del miedo, sino que es el triunfo sobre el miedo. Valiente no es quien no tiene miedo, sino el que logra conquistar sus temores.

Un ganador es un soñador que nunca se da por vencido.

El reto más importante que podamos tener por delante es establecer un orden social en la que la libertad del individuo suponga verdaderamente libertad para el individuo.

La libertad es inútil si la gente no puede llenar de comida sus estómagos, si no puede tener refugio, si el analfabetismo y las enfermedades siguen persiguiéndoles.

Dejad que la libertad reine. El sol nunca ha iluminado un logro humano más glorioso.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Microrelatos


Microrelatos

Obsesiones
Por: Hernán Rosker

Todos los escritores tienen una eminente obsesión por la clasificación. Borges, por ejemplo, catalogaba sus libros de acuerdo a la nacionalidad de los personajes. Connan Doyle por el peso y la altura del autor. Víctor Hugo por el bello facial de los protagonistas.
Quizás el más resonante caso sea el de Polisemio Antojo. Polisemio catalogaba sus libros de acuerdo a la cantidad de palabras. Las aventuras del Ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha: 1.753.281 palabras; La Ilíada: 87.637,402: Historia de dos ciudades: 157.364,521; Los miserables: 168.438.926; etc.  
Una vez, su colega Ramón Del Todo Perdido, le trajo una inquietud. Qué sucedía con los libros traducidos. La longitud de una frase varía porque las reglas gramaticales no son las mismas en cada lengua. Polisemio pareció despertarse de un profundo letargo. Se quedó pensando de lleno en el asunto.
Desde entonces, Polisemio se dedicó a encontrar en su idioma original todos los libros extranjeros que había leído, para reclasificar sus libros. Tal obsesión por la búsqueda de libros en su idioma original lo mantuvo en vilo toda la vida.
En el final, llegó a decirle a Ramón: “Todo cuanto he leído era mentira”.

Relámpagos
Por: Hernán Rosker

Dichosos los que imaginan.
Los que crean el mundo y rechazan lo heredado.
Un solo mandamiento debemos cumplir: adelantarse a lo que viene.
Descubrir lo que aún no fue descubierto.

***
Todo empezó con una gran explosión, a la que llamaron big bang.
Pero, ¿qué originó el big bang?
Y ¿qué había antes del big bang?
¿Nada?
Nada sale de la nada.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Microrelatos





"Piensa en esto.. -dijo-. Si el día presente quiere parecerse al día pasado, el tiempo pasa lento y duele. Si el día presente quiere parecerse al día futuro, el tiempo pasa lento y duele. Si el día presente se parece al día presente, el tiempo transcurre en su justa música y acompaña."

Fragmento de Los días del fuego (Saga de los Confines, 3era parte), Liliana Bodoc


Sorpresa
Por:Felipe Garrido

Boca arriba en la cama abrió los ojos y vio en el techo una franja de luz que dejaban entrar las cortinas. “Es tarde”, pensó y tuvo el impulso de levantarse. Pero no sabía por qué o a qué tenía que levantarse, así que se cobijó hasta la barbilla con el gusto de quedarse acostado un rato más. Aunque, en realidad, no estaba muy seguro de que eso debiera alegrarlo porque, al final de cuentas, tampoco sabía por qué estaba allí, en esa habitación desconocida, donde nada le era familiar. El papel tapiz, ni lo muebles de mimbre, ni el crucifijo de plata, ni la cama demasiado blanda, ni esas manos con que tomaba las sábanas. Intentó recordar qué había sucedido el día anterior, qué esperaba hacer ese día, dónde estaba, con quién vivía.
Después de un rato de estupor se puso de pie con un cuerpo que nunca había visto, se asomó al espejo del tocador, contempló asustado a un extraño que lo veía con miedo. Quiso decir algo, pero lo aterró la idea de pronunciar una voz que no hubiera escuchado antes jamás.

martes, 30 de julio de 2013

Editorial

Una corbata. Un símbolo claro y directo de cómo funciona el mundo. Ojalá sirva para reflexionar sobre lo que importa y lo que no. Que lo disfruten.
El editor

- Crear una realidad sólo para él - repitió Verónika - ¿Qué es la realidad?
- Es lo que la mayoría de la gente consideró lo que debía ser. No necesariamente lo mejor, ni lo más lógico, sino lo que se adaptó al deseo colectivo. ¿Ud. ve lo que llevo alrededor del cuello?
- Una corbata.
- Muy bien, su respuesta es lógica y coherente, propia de una persona absolutamente normal "Una corbata".
"Un loco sin embargo diría, que yo tengo alrededor del cuello una tela de colores, ridícula, inútil, atada de una manera complicada, que termina dificultando los movimientos de la cabeza y exigiendo un esfuerzo mayor para que el aire pueda penetrar en los pulmones. Si yo me distrajera estando cerca de un ventilador, podría morir estrangulado por esta tela".
"Si un loco me preguntara para qué sirve una corbata yo tendría que responderle: Para absolutamente nada. Ni siquiera para adornar, porque hoy en día se ha tornado en un símbolo de la esclavitud, del poder, del distanciamiento. La única utilidad de la corbata consiste en llegar a la casa y podernosla quitar, dándonos la sensación de que estamos libres de algo que no sabemos lo que es".
"¿Pero la sensación de alivio justifica la existencia de la corbata? No. Aún así si yo pregunto a un loco y a una persona normal qué es eso, será considerado cuerdo aquel que responda: "una corbata". No importa quien dice la verdad, importa quien tiene razón".
Extraído de “Verónika decide morir”
Paulo Coelho

viernes, 3 de mayo de 2013

Proverbios


Secretos, confesiones e inconfensables

Dostoievski, varios años antes que Freud…

“Hay, entre los recuerdos de cada hombre, cosas que no se cuentan a todos, sino sólo a sus amigos.

Hay otras que ni siquiera se cuentan a los amigos, sino únicamente a uno mismo, y además con el sello del secreto.

Hay por fin, otras que el hombre tiene miedo de confesarlas incluso a sí mismo, y de estos recuerdos todo hombre, incluso decente, va almacenando muchos.

Podríamos decir más: cuanto más decente es uno más cosas se guarda.”

Dostoievski, en “Memorias del subsuelo”, sobre los distintos tipos de secretos.

lunes, 29 de octubre de 2012

Editorial Monserrat Cultural N 56




Comparto dos textos, que hablan de cosas simples y a la vez tan complicadas como la vida: la libertad, la conciencia de uno mismo y del entorno. Si cada uno despierta y se descubre libre y único, el mundo seguramente se volvería un lugar más amable para que cada uno sea lo que quiere ser.

El editor


"Como no hay libertad, pensamos que hay una ley. Pero no hay ley. Hay crecimiento y muerte, deleite y terror, un abismo y el resto lo inventamos."
Del cuento "Una semana en el campo", Países imaginarios
Úrsula Le Guin

Concepto claroSi usted quiere formarse "un concepto claro" de la existencia, viva.
Piense. Obre. Sea sincero. No se engañe a sí mismo. Analice. Estúdiese. El día que se conozca a usted mismo perfectamente, acuérdese de lo que le digo: en ningún libro va a encontrar nada que lo sorprenda. Todo será viejo para usted. Usted leerá por curiosidad libros y libros y siempre llegará a esa fatal palabra terminal: "Pero sí esto lo había pensado yo, ya". Y ningún libro podrá enseñarle nada.
Salvo los que se han escrito sobre esta última guerra. Esos documentos trágicos vale la pena conocerlos. El resto es papel...
Aguafuerte porteña
Roberto Arlt

lunes, 2 de julio de 2012

La piedra


martes, 30 de noviembre de 2010

Todo camino puede andar

Por: Carlos Castaneda

"Cualquier camino es tan sólo un camino, y no es ninguna ofensa, ni para uno mismo ni para los demás, abandonarlo si así se lo dicta el corazón.
Mira y observa todos los caminos de cerca y deliberadamente; hazlo tantas veces como creas necesario.
Después, pregúntate a tí mismo, y sólo a tí mismo, lo siguiente:
¿TIENE ESTE CAMINO CORAZÓN?
Si lo tiene, el camino es bueno; si no lo tiene, no sirve para nada."

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Las paredes dicen

En las ciudades, los muros representan la voz de quienes no pueden acceder a otros medios de expresión. Desde el anonimato –con humor, poesía e ironía– la gente imprime las ideas de todos y ninguno, voces que circulan por la ciudad, de boca en boca, y aparecen en cualquier pared, denunciando a la prensa que no informa, acusando al poder que traiciona o, simplemente, compartiendo metáforas colectivas.
Éstas son algunas pintadas que encontramos en las paredes de distintas ciudades.

¿Y si no me creen a quién le miento? (Quito, Ecuador)

Mi poncho no es antibalas. (Quito, Ecuador)

Gato que ladra, bilingüe. (Quito, Ecuador)

Silencio. Bebé durmiendo. (En el muro de una avenida céntrica de Quito, Ecuador)

¿Por qué nuestros sueños son sus pesadillas? (Quito, Ecuador)

¿De qué color son las cunas de los niños de la calle? (Quito, Ecuador)
 
Si las bombas caen del cielo, ¿no será Dios el terrorista? (Otavalo, Ecuador)

¿Educación o cajeros automáticos? (Bogotá, Colombia)

No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. (Bogotá, Colombia)

Ya tengo casa, perro y auto. ¿Ya puedo ser americano? (Cochabamba, Bolivia)

Me gusta cuando votas, porque estás como ausente.
(Facultad de Filosofía y Letras, B.A.)
 
¿Por qué si cárcel y prisión son sinónimos,
no lo son prisionero y carcelero? (Buenos Aires, Argentina)
 
Cuando los medios digan la verdad, las paredes callarán.
(Caracas, Venezuela)

¿Existe la vida antes de la muerte? (Buenos Aires, Argentina)

¿Por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas? (Quito, Ecuador)

No es una jaula vacía, es un pájaro libre.
(Parque El Desafío, Trelew, Chubut, Argentina)

Cabalga hacia el Sol con el alma de una luna. (Cuenca, Ecuador)

Los psicólogos saben qué hacer en cada caso menos en el suyo.
(La Paz, Bolivia)

El que no lucha por lo que quiere
no merece lo que desea. (Estación Darío y Maxi, Buenos Aires)

Nos mean y la prensa dice que llueve. (Buenos Aires, Argentina)

Si el voto cambiara algo, estaría prohibido. (Buenos Aires, Argentina)

¿Y si hay guerra y nadie va? (Bogotá, Colombia)

No soy un turista. Soy un nativo armado (En una camioneta 4x4 de Bogotá)

No podrán vallar la furia popular (Buenos Aires, Argentina)

¿Por qué sólo el mercado es libre? (Quito, Ecuador)

Sonríe. El Estado te controla. (Montevideo, Uruguay)


Fuente: www.latitudbarrilete.blogspot.com

lunes, 28 de junio de 2010

Hablando de la Libertad

Extractos de conferencias de J. Krishnamurti

El hombre ha vivido biológicamente, por cerca de dos millones de años. Ha acumulado muchísimas experiencias, muchos conocimientos y ha vivido a través de muchas civilizaciones, pasando por innumerables presiones y esfuerzos. Cada uno de ustedes, lo sepa o no, reconozca o no, es ese hombre, es el resultado de millones de años. O bien continúa evolucionando lentamente, interminablemente, a través del dolor, del sufrimiento, de la ansiedad, de toda clase de conflictos, o se sale por completo de esa corriente cuando quiera, como bajándose de un bote a la orilla de un río; puede hacerlo en cualquier momento. Y es sólo la mente libre la que puede hacerlo.
¿No es un error creer que, como individuos nada podemos hacer? Si tenemos esa actitud mental, no pensamos por nosotros mismos: respondemos como autómatas.
Después de todo, la masa es una entidad formada por gente que se ve atrapada, hipnotizada, por palabras e ideas. En el momento en que las palabras no nos hipnotizan, nos hallamos fuera de esa corriente, cosa que a ningún político le agrada. ¿No deberíamos mantenernos fuera de la corriente y sumar fuera de ella cada vez más y más para afectar la corriente? ¿No es importante que hay primero una transformación fundamental en el individuo, que ustedes y yo cambiemos radicalmente primero, sin esperar que el mundo entero cambie?
¿No es un criterio “escapista”, una forma de pereza, un medio de eludir el problema, eso de creer que ustedes y yo, al menos en pequeño grado, no podemos alterar la sociedad en su conjunto?
¿Es el miedo lo que nos contiene y no nos deja correr el riesgo? ¿Qué es el miedo? El miedo sólo puede existir en relación a algo, no aisladamente. Cuando digo que la muerte me da miedo ¿temo realmente a lo desconocido o sea la muerte- o tengo miedo de perder lo que he conocido? Mi miedo no es a la muerte, sino a perder mi asociación con las cosas que me pertenecen.
El miedo surge cuando deseo estar en determinado molde. Mi dificultad es mi deseo de vivir en un marco determinado ¿No puedo romper el marco? Sólo puedo hacer tal cosa cuando veo la verdad: que el marco causa temor y que ese temor fortalece el marco.

Hablando de la Libertad

Extractos de conferencias de J. Krishnamurti

El hombre ha vivido biológicamente, por cerca de dos millones de años. Ha acumulado muchísimas experiencias, muchos conocimientos y ha vivido a través de muchas civilizaciones, pasando por innumerables presiones y esfuerzos. Cada uno de ustedes, lo sepa o no, reconozca o no, es ese hombre, es el resultado de millones de años. O bien continúa evolucionando lentamente, interminablemente, a través del dolor, del sufrimiento, de la ansiedad, de toda clase de conflictos, o se sale por completo de esa corriente cuando quiera, como bajándose de un bote a la orilla de un río; puede hacerlo en cualquier momento. Y es sólo la mente libre la que puede hacerlo.
¿No es un error creer que, como individuos nada podemos hacer? Si tenemos esa actitud mental, no pensamos por nosotros mismos: respondemos como autómatas.
Después de todo, la masa es una entidad formada por gente que se ve atrapada, hipnotizada, por palabras e ideas. En el momento en que las palabras no nos hipnotizan, nos hallamos fuera de esa corriente, cosa que a ningún político le agrada. ¿No deberíamos mantenernos fuera de la corriente y sumar fuera de ella cada vez más y más para afectar la corriente? ¿No es importante que hay primero una transformación fundamental en el individuo, que ustedes y yo cambiemos radicalmente primero, sin esperar que el mundo entero cambie?
¿No es un criterio “escapista”, una forma de pereza, un medio de eludir el problema, eso de creer que ustedes y yo, al menos en pequeño grado, no podemos alterar la sociedad en su conjunto?
¿Es el miedo lo que nos contiene y no nos deja correr el riesgo? ¿Qué es el miedo? El miedo sólo puede existir en relación a algo, no aisladamente. Cuando digo que la muerte me da miedo ¿temo realmente a lo desconocido o sea la muerte- o tengo miedo de perder lo que he conocido? Mi miedo no es a la muerte, sino a perder mi asociación con las cosas que me pertenecen.
El miedo surge cuando deseo estar en determinado molde. Mi dificultad es mi deseo de vivir en un marco determinado ¿No puedo romper el marco? Sólo puedo hacer tal cosa cuando veo la verdad: que el marco causa temor y que ese temor fortalece el marco.

Hablando de la Libertad

Extractos de conferencias de J. Krishnamurti

El hombre ha vivido biológicamente, por cerca de dos millones de años. Ha acumulado muchísimas experiencias, muchos conocimientos y ha vivido a través de muchas civilizaciones, pasando por innumerables presiones y esfuerzos. Cada uno de ustedes, lo sepa o no, reconozca o no, es ese hombre, es el resultado de millones de años. O bien continúa evolucionando lentamente, interminablemente, a través del dolor, del sufrimiento, de la ansiedad, de toda clase de conflictos, o se sale por completo de esa corriente cuando quiera, como bajándose de un bote a la orilla de un río; puede hacerlo en cualquier momento. Y es sólo la mente libre la que puede hacerlo.
¿No es un error creer que, como individuos nada podemos hacer? Si tenemos esa actitud mental, no pensamos por nosotros mismos: respondemos como autómatas.
Después de todo, la masa es una entidad formada por gente que se ve atrapada, hipnotizada, por palabras e ideas. En el momento en que las palabras no nos hipnotizan, nos hallamos fuera de esa corriente, cosa que a ningún político le agrada. ¿No deberíamos mantenernos fuera de la corriente y sumar fuera de ella cada vez más y más para afectar la corriente? ¿No es importante que hay primero una transformación fundamental en el individuo, que ustedes y yo cambiemos radicalmente primero, sin esperar que el mundo entero cambie?
¿No es un criterio “escapista”, una forma de pereza, un medio de eludir el problema, eso de creer que ustedes y yo, al menos en pequeño grado, no podemos alterar la sociedad en su conjunto?
¿Es el miedo lo que nos contiene y no nos deja correr el riesgo? ¿Qué es el miedo? El miedo sólo puede existir en relación a algo, no aisladamente. Cuando digo que la muerte me da miedo ¿temo realmente a lo desconocido o sea la muerte- o tengo miedo de perder lo que he conocido? Mi miedo no es a la muerte, sino a perder mi asociación con las cosas que me pertenecen.
El miedo surge cuando deseo estar en determinado molde. Mi dificultad es mi deseo de vivir en un marco determinado ¿No puedo romper el marco? Sólo puedo hacer tal cosa cuando veo la verdad: que el marco causa temor y que ese temor fortalece el marco.

martes, 27 de abril de 2010

El bautismo

Por: Eduardo Galeano

El agua más fría del cielo bombardeó Buenos Aires aquella tarde del invierno.
A las cinco en punto, en pleno diluvio, lluviazón, helazón, nació un niño en la calle Centro. El padre arrancó al niño de los brazos de la madre, se lo llevó a la azotea y lo alzó, desnudito, ante la lluvia feroz. Y a la luz de los relámpagos lo ofreció a la lluvia, gritando a pleno pulmón, voz de trueno entre los truenos:
—¡Hijo mío, que las aguas del cielo te bendigan!
El recién nacido se pescó tremenda pulmonía. Pasó cuatro meses de mal en peor. Y cuando ya lo daban por muerto, se salvó.
También se salvó de llamarse Descanso Dominical. El padre, un anarquista pobre y poeta, siempre perseguido por la policía y por los acreedores, quiso llamarlo así en homenaje a esa reciente conquista obrera, pero el Registro Civil no le aceptó el nombre. Entonces se reunieron los amigos, anarquistas pobres y poetas, siempre perseguidos por la policía y por los acreedores, y discutieron el asunto. Y fueron ellos quienes decidieron que se llamaría Cátulo, Cátulo Castillo, el niño que unos cuantos años después fue capaz de inventar La última curda y otros tangos de esos que son para escuchar de pie, sombrero en mano.