martes, 27 de abril de 2010
Editorial
La llegada
El Hijo de Pilar y Daniel Weinberg fue bautizado en la costanera. Y en el bautismo le enseñaron lo sagrado.
Recibió una caracola:
-Para que aprendas a amar el agua.
Abrieron la jaula de un pájaro preso,:
-Para que aprendas a amar el aire.
Le dieron una flor de malvón:
-Para que aprendas a amar la tierra.
Y también le dieron una botellita cerrada:
-No la abras nunca, nunca. Para que aprendas a amar el misterio.
El Mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
La uva y el vino
Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
-La uva -le susurró- está hecha de vino-
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.
Ecología y Salud
También hay bacterias buenas
El intestino de los fetos no posee bacterias pero es colonizado por ellas rápidamente al nacer. Primeramente a partir de la flora vaginal y gastrointestinal de la madre, posteriormente, aparecen las bifidobacterias favorecidas por la leche materna. Luego la flora va cambiando durante el crecimiento hasta que el individuo se convierte en adulto.
Esta flora es influenciada por diversos factores que la afectan negativamente como el envejecimiento, dieta, estrés, antibióticos y tipo de alimentos.
Los géneros de bacterias más investigados son el Lactobacillus y el Bifidobacterium. A comienzos del siglo XIX, el microbiólogo francés Tissier reconoció el efecto beneficioso del Bifidobacterium.
El género Bifidobacterium es típico de la microbiota que predomina en el tracto digestivo humano y su población es muy estable. Los Lactobacillus son fluctuantes por tal motivo deben ser ingeridos diariamente para obtener sus beneficios.
Los Probióticos son bacterias que al ser administradas en dosis adecuadas ejercen funciones benéficas, por eso es necesario consumirlos diariamente. Su capacidad de resistir las secreciones digestivas les permiten llegar al intestino donde se desarrollan, lo colonizan transitoriamente y se pierden por materia fecal.
Los lácteos enriquecidos con lactobacilos equilibran la flora intestinal, mejoran el estado inmunológico y reducen el riesgo de contraer cáncer de colon.
Estas bacterias se utilizan en Japón desde hace más de 70 años y el Dr. Minoru Shirota fue el primero en incorporarlas a un alimento.
Por tal motivo busque en la etiqueta de los lácteos, los Lactobacilos casei, defensas y shirota e ingiéralos todos los días. Así tendrá una mejor calidad de vida.
Felices los normales
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
ORACIÓN
Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.
El bautismo
A las cinco en punto, en pleno diluvio, lluviazón, helazón, nació un niño en la calle Centro. El padre arrancó al niño de los brazos de la madre, se lo llevó a la azotea y lo alzó, desnudito, ante la lluvia feroz. Y a la luz de los relámpagos lo ofreció a la lluvia, gritando a pleno pulmón, voz de trueno entre los truenos:
—¡Hijo mío, que las aguas del cielo te bendigan!
El recién nacido se pescó tremenda pulmonía. Pasó cuatro meses de mal en peor. Y cuando ya lo daban por muerto, se salvó.
También se salvó de llamarse Descanso Dominical. El padre, un anarquista pobre y poeta, siempre perseguido por la policía y por los acreedores, quiso llamarlo así en homenaje a esa reciente conquista obrera, pero el Registro Civil no le aceptó el nombre. Entonces se reunieron los amigos, anarquistas pobres y poetas, siempre perseguidos por la policía y por los acreedores, y discutieron el asunto. Y fueron ellos quienes decidieron que se llamaría Cátulo, Cátulo Castillo, el niño que unos cuantos años después fue capaz de inventar La última curda y otros tangos de esos que son para escuchar de pie, sombrero en mano.
Entorno del mito
Por: Clara Gorostiaga
Tres expediciones mandó el rey de España al sur del continente americano. La primera, capitaneada por Solís, fue sorprendida por el descubrimiento del Mar Dulce, como él lo llamó. Le hizo suponer que estaba en la entrada del ansiado paso entre el Atlántico y el Pacífico. Pero en el curso de la navegación del río lo atacó un grupo de indígenas quienes lo devoraron a la vista de su tripulación.
La segunda la dirigió Magallanes, que pasó de largo y continuó hasta el estrecho que lleva su nombre. Desde allí los barcos siguieron hacia el oeste concretando la primer vuelta al mundo.
El tercer navegante fue Gaboto. Mal informado por náufragos y desertores, creyó estar a las puertas del camino que llevaba a la legendaria Ciudad de la Plata, rica en este metal. Tomó la decisión de desoír el mandato real y pronunció una frase con cierta resonancia fundacional para nuestro modo de ser:
“Diga Su Majestad lo que le den sus reales ganas, que yo haré las mías”.
Remontó el Paraná y fundó el poblado de Sancti Spiritu, cerca de donde hoy está la ciudad de Rosario. Desde allí, uno de sus lugartenientes marchó en busca de una ciudad inexistente por esos parajes. Se dice que llegó hasta las sierras de San Luis y no se supo más de él.
Ciertamente hemos heredado ese carácter individualista que pasa por encima de cualquier autoridad para realizar su parecer. También poseemos una abundante imaginación, que bordea a veces la fantasía, pero con capacidad de empresa para alcanzar los objetivos. Entusiasmados con un proyecto, quimérico o pragmático, insensato o serio, legal o fuera de toda norma, somos capaces de abocarnos a él con todas nuestras fuerzas.
Los resultados son variados, y tanto pueden llenarnos de orgullo como sumirnos en la nube negra del resentimiento y la frustración. En este último caso, las consecuencias llegan hasta el dramatismo, representado sobre todo por la inercia y la inmovilidad.
Pulsar las teclas que nos unan en un emprendimiento común, conlleva la necesidad de un convencimiento individual. Cuando cada uno siente que vale la pena poner su ingenio y su generosidad en algo que le parece que vale la pena, salimos adelante.
Esto está demostrado por la historia. Sólo es posible por un medio que es la base de nuestra energía: tener una educación en común, que aúne y respete al mismo tiempo las diferencias; que nos ayude a coincidir en qué queremos y que esté al alcance de todos.
miércoles, 24 de marzo de 2010
De Cronopios y de Famas
Comercio
Los famas habían puesto una fábrica de mangueras, y emplearon a numerosos cronopios para el enrollado y depósito. Apenas los cronopios estuvieron en el lugar del hecho, una grandísima alegría. Había mangueras verdes, rojas, azules, amarillas y violetas. Eran transparentes y al ensayarlas se veía correr el agua con todas sus burbujas y a veces un sorprendido insecto. Los cronopios empezaron a lanzar grandes gritos, y querían bailar tregua y bailar catala en vez de trabajar. Los famas se enfurecieron y aplicaron en seguida los artículos 21, 22 y 23 del reglamento interno. A fin de evitar la repetición de tales hechos.
Como los famas son muy descuidados, los cronopios esperaron circunstancias favorables y cargaron muchísimas mangueras en un camión. Cuando encontraban una niña, cortaban un pedazo de manguera azul y se la obsequiaban para que pudiese saltar a la manguera. Así en todas las esquinas se vieron nacer bellísimas burbujas azules transparentes, con una niña adentro que parecía una ardilla en su jaula. Los padres de la niña aspiraban a quitarle la manguera para regar el jardín, pero se supo que los astutos cronopios las habían pinchado de modo que el agua se hacía pedazos en ellas y no servía para nada. Al final los padres se cansaban y la niña iba a la esquina y saltaba y saltaba.
Con las mangueras amarillas los cronopios adornaron diversos monumentos, y con las mangueras verdes tendieron trampas al modo africano en pleno rosedal, para ver cómo las esperanzas caían una a una. Alrededor de las esperanzas caídas los cronopios bailaban tregua y bailaban catala, y las esperanzas les reprochaban su acción diciendo así:
¡Crueles cronopios cruentos!. ¡Crueles!
Los cronopios, que no deseaban ningún mal a las esperanzas, las ayudaban a levantarse y les regalaban pedazos de manguera roja. Así las esperanzas pudieron ir a sus casas y cumplir el más intenso de sus anhelos: regar los jardines verdes con mangueras rojas.
Microrelatos
Por Emilio Alberto Vaccaro
Nos conocimos hace muchísimo tiempo. El Sol era todavía un disco blanco enceguecedor en el cielo, que inundaba de vida la Tierra. El agua, aún era el medio por el que circulaba esa vida. Todo el planeta rebosaba de vida, de miles de formas de vida.
Ahora han transcurrido miles de millones de años. El Sol,enorme en su agonía de gigante roja, antes de colapsar en enana blanca, se lo ha tragado todo. Hace millones de años que la última gota de agua ha caído sobre la tierra calcinada y se ha perdido para siempre. El que fuera un hermoso planeta azul se ha covertido en una roca enrojecida y ardiente, próxima a estallar o a ser barrida por los vientos solares, como lo ha sido la Luna.
Sobre lo que fue la Tierra ya no queda, desde milllones de años atrás, ni la más insignificante molécula viviente. Todo está muerto como si no hubiera existido nunca. En medio de todo eso sólo queda, inconmensurable, inmutable y eterno, mi AMOR POR VOS.
El mercado
- Mujer, ¿Cuánto te ha costado esta espumadera?
- 1,90.
- ¿Cómo, tanto? ¡Pero es una barbaridad!
- Sí; es que los agujeros están carísimos. Con esto de la guerra se aprovechan de todo.
- ¡Pues la hubieras comprado sin ellos!
- Pero entonces sería un cucharón y ya no serviría para espumar.
- No importa; no hay que pagar de más. Son artificios del mercado de agujeros.
Macedonio Fernández / Cuadernos de todo y nada
La pincelada
Por: Oscar Fortuna
Estaba en mi mente y no lo podía sacar, “Los sueños de la razón producen pesadillas” no era una obra de la que se hablara mucho en el museo; casi todos los visitantes la miraban con atención, hacían los gestos habituales de aprobación o rechazo y seguían con el cuadro siguiente. Pero a mí me pasaban otras cosas con esa obra; tenía sueños con ella, sueños que se transformaban en pesadillas, y solo había una forma de acabar con ellos.
El insomnio que me producían estos sueños me había llevado a conseguir este trabajo, y gracias a ello mantenía la cordura. Ser el guardia nocturno tenía sus ventajas, así podía contemplar cada línea, cada gesto de esos dibujos, y así mi mente había memorizado ese cuadro. Pasaba horas enteras frente al dibujo sumido en el silencio, esperando a que eso ocurriera para completar la obra y terminar con mis pesadillas.
El problema llegaba durante el día, cuando tirado en mi cama imaginaba mi recorrido nocturno y llegaba allí, frente a él, esperando a que eso pasara, a que por fin pudiera culminar aquella obra magnífica.
Fueron doce años así, hasta que una noche llegó él, y pude culminar esa obra con el rojo sangre que tanto necesitaba.
Información, Caos y Libertad
Cada “hecho” adquiere distintos significados a medida que lo pasamos por nuestro prisma dialéctico y estudiamos sus brillos y sombras. El “hecho” nunca está inerte o “neutro”, pero puede ser tanto “bueno” como “malo” (o más allá de ellos) en un sinnúmero de variaciones y combinaciones. Somos nosotros, finalmente, los artistas de este discurso inmensurable. Creamos valores. Lo hacemos porque estamos vivos. La información es un desorden tan grande como el mundo material que refleja y transforma. Abrazamos la confusión, toda ella. Todo es vida. Pero dentro del vasto caos de lo vivo, cierta información y ciertas cosas materiales empiezan a conglutinarse en una poética o una forma-de-saber o una forma-de-actuar. Ni “información” o siquiera un sólo “hecho” constituyen algo en sí mismos. La sola palabra “información” implica una ideología, o más bien un paradigma, enraizado en el miedo inconsciente al “silencio” de la materia y del universo. “Información” es un substituto de la certeza, un fetiche restante de la dogmática, un no-lugar, un espectro.
Los “hechos poéticos” no son asimilables a la doctrina de la “información”. “Saber es ser libre” sólo es cierto cuando la libertad se entiende como una técnica psicocinética. La “información” es un caos; el conocimiento es el ordenamiento espontáneo de ese caos; libertad es surfear la ola de esa espontaneidad.
Hábitat de una pecera
Tengamos en cuenta que dentro de una pecera se organiza de forma natural e independiente un ciclo biológico sobre el cual intervenimos para facilitar que los peces se desarrollen en su mayor plenitud. Esto es posible porque todos los seres vivos están impulsados naturalmente a sobrevivir en el medio que se les ofrece.
Mantener sanos y cómodos a los peces en los acuarios que podamos proporcionarles es condición ineludible para disfrutar de una buena pecera. Por ello es indispensable asesorarnos al momento de elegir el tipo de peces y peceras que deseamos en nuestro hogar. Si desconocemos los principios básicos que rigen sus hábitos y caracteres, estaremos continuamente comprando peces por hobby y obligándolos a sobrevivir como puedan.
Tipos de acuario
Los peces provienen de diferentes partes del mundo con particularidades ambientales muy distintas. Sólo si conocemos algo de su medio de origen nuestros peces podrán desarrollarse sanos y hallarán las condiciones para reproducirse.
Es fundamental considerar la cantidad de aspectos que debemos tener en cuenta al momento de elegir los más adecuados para nuestro hogar y para el tipo de cuidado que podremos proporcionarles.
En cuanto a la decoración es necesario considerar que cada elemento en contacto con el agua modifica su composición natural. Algunos materiales liberan partículas de calcio, otros la tornan más ácida, como las raíces, mientra que determinadas plantas sirven como filtradores naturales. Por otra parte, las cerámicas horneadas permiten reproducir con gran similitud el hábitat natural de distintas especies y evitan los efectos tóxicos de algunos plásticos. De todos modos, errar en este aspecto no suele ser tan nocivo como la mala combinación de especies, producto del desconocimiento. Por eso, es fundamental tomar conciencia de los cuidados especiales que son necesarios para preservar los pequeños paraísos que son las peceras para sus habitantes.
Ecología y Salud
Algunas enfermedades pueden ser causadas por los virus, bacterias, protistas y hongos que por su pequeño tamaño se los denomina microbios.
La mayoría de las veces estos microorganismos viven dentro de organismos huéspedes sin causar aparentemente ningún tipo de efecto. Es así, que muchas personas portan el bacilo de la tuberculosis sin manifestar ningún síntoma de enfermedad, otras poseen el virus del herpes el cual permanece en estado latente durante meses o años. Pero, estos microbios manifiestan su potencial maligno cuando las defensas del individuo se debilitan debido a factores como la desnutrición, la fatiga o la aparición de otras enfermedades.
Algunas veces, las bacterias pueden ocasionar daño a un organismo por las toxinas que producen como es el caso de la difteria, el tétanos, el botulismo o la escarlatina.
Desde que algunos microbios se identificaron como agentes causantes de enfermedades se introdujo la necesidad de la higiene y la asepsia acompañadas de la erradicación de vectores de microorganismos como pulgas, piojos, moscas, mosquitos, etc. y la eliminación de basura para evitar su multiplicación.
Muchas enfermedades tanto virales como bacterianas pueden prevenirse a través de la inmunización.
Sin embargo, no todas las bacterias nos producen daño, algunas nos benefician enormemente. Algunas producen antibióticos que impiden la multiplicación de otras bacterias, otras descomponen y reciclan la materia orgánica muerta, otras fijan el nitrógeno del suelo para que sea aprovechado por las plantas y otras nos permiten elaborar el yogurt y otros alimentos.
Por lo tanto, podemos decir que hay bacterias que nos perjudican enormemente y otras bacterias que colaboran con nuestra vida y salud.
Si Usted necesita alguna aclaración o quiere realizar una consulta sobre este artículo u otros temas de ECOLOGIA & SALUD puede hacerlo a:
Entorno del Mito
Por: Eduardo Galeano
Parientes
En 1992, mientras se celebraban los cinco siglos de algo así como la salvación de las Américas, un sacerdote católico llegó a una comunidad metida'en las hondonadas del sureste mexicano.
Antes de la misa, fue la confesión. En lengua tojolobal, los indios contaron sus pecados. Carlos Lenkersdorf hizo lo que pudo traduciendo las confesiones, una tras otra, aunque él bien sabía que es imposible traducir esos misterios:
–Dice que ha abandonado al maíz –tradujo Carlos–. Dice que muy triste está la milpa. Muchos días sin ir.
–Dice que ha maltratado al fuego. Ha aporreado la lumbre, porque no ardía bien.
–Dice que ha profanado el sendero, que lo anduvo macheteando sin razón.
–Dice que ha lastimado al buey.
–Dice que ha volteado un árbol y no le ha dicho por qué.
El sacerdote no supo qué hacer con esos pecados, que no figuran en el catálogo de Moisés.
jueves, 25 de febrero de 2010
Editorial
En la lingüística, y en el contexto particular de la gramática, el gerundio es una conjugación del verbo que demuestra una acción; pero no está definida ni por el tiempo, el modo, el número, ni la persona. El gerundio correctamente usado significa ya simultaneidad, ya anterioridad con relación al verbo al que modifica (por ello, la gramática dice que el tiempo del gerundio es relativo).
Así, con el gerundio HACIENDO, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires posterga indefinidamente soluciones a los muchos problemas de la ciudad y sus vecinos, que son los que sufren la ineficacia de este gobierno que solo aporta PROblemas.
HACIENDO un uso relativo del presupuesto de la ciudad, Macri incrementó sin gerundios la cantidad de asistentes, consultores y asesores para “embellecer” la ciudad con sus cientos de carteles amarillos que informan de mejoras por todos lados, que luego nunca se concretan.
Con políticas exclusivas, Macri y sus asesores le quitaron presupuesto -y prácticamente existencia real- a los planes de vivienda de la ciudad, especulando con cada porción de terreno para el mercado inmobiliario, cada vez más excluyente para cualquiera que pretenda tener su propia casa.
Con barrios enteros inundados, Macri responde con grandes carteles que aseguran estar “HACIENDO” las mejoras para que esto no ocurra más. Pero ya lo sabemos, mientras siga el gerundio, el problema no se va a terminar, y la promesa continúa.
Con sistemas de transporte colapsados, y luego de prometer 10 kilómetros de tramos nuevos por año en la red de subtes, Macri se ataja acusando al Gobierno Nacional de no escuchar sus reclamos. Lo mismo hace respecto de salud -con hospitales sin insumos- y la educación -con edificios arruinados y en constante estado de precariedad-. Siempre es culpa de otro, siempre el responsable es el otro.
El otro que te roba, el otro que te pide, que está ahí tirado pidiendo limosna, que no deja que esta ciudad sea bella y ordenada y pulcra, como Macri y tantos bellos, ordenados y pulcros quisieran. Y así, culpando a ese otro que apenas sabe de política y de intereses ocultos -y tampoco sabe nada de gerundios-, la ciudad se hunde en un caos del que parece imposible salir. Macri propone una “nueva policía”, que picana en mano traerá orden a tanto caos. ¿Cuánto más resistirá el sentido común a tanta mentira, tanto desvarío mediático que impone miedo día tras día?
Ojalá despertemos, y nos demos cuenta que la solución no está en culpar al otro. Si cada uno se hace cargo de su parte, y en comunidad trabajamos para resolver lo de nuestra casa, nuestra manzana, y así de a poco llegar a mejorar nuestro barrio, no serían necesarios representantes que en nombre del pueblo y el miedo llenen de carteles y policías la ciudad, mientras esta se cae a pedazos.
El gobierno de Macri es como el gerundio: no está definido ni por el tiempo, el modo, el número ni la persona. Entonces, la próxima vez que haya elecciones, pensemos bien antes de votar: que no nos gane el miedo al otro.
Cuento
Algo muy grave va a suceder en este pueblo
Por: Gabriel García Márquez
Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: -No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
-Te apuesto un peso a que no la haces.
Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:
-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y por qué es un tonto?
-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Entonces le dice su madre:
-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:
-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:
-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.
Entonces la vieja responde:
-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.
Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)
-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
-Hay un pajarito en la plaza.
Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:
-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:
-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.
La verdadera utilidad de las cárceles
La utilidad de las prisiones podemos revelarla fácilmente: cuantos más delincuentes existan, más crímenes existirán; cuanto más crímenes hayan, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial. La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica por qué en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad cada nuevo día.
Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles. Pero eso no es todo, la delincuencia posee también una utilidad económica; vean la cantidad de tráficos perfectamente lucrativos e inscritos en el lucro capitalista que pasan por la delincuencia: la prostitución; todos saben que el control de la prostitución en todos los países de Europa es realizado por personas que tienen el nombre profesional de proxenetas y que son todos ellos ex presidiarios que tienen por función canalizar los lucros recaudados sobre el placer sexual. La prostitución permitió volver oneroso el placer sexual de las poblaciones y su encuadramiento permitió derivar para determinados circuitos el lucro sobre el placer sexual. El tráfico de armas, el tráfico de drogas, en suma, toda una serie de tráficos que por una u otra razón no pueden ser legal y directamente realizados en la sociedad pueden serlo por la delincuencia, que los asegura.
Si agregamos a eso el hecho de que la delincuencia sirve masivamente en el siglo XIX y aun en el siglo XX a toda una serie de alteraciones políticas tales como romper huelgas, infiltrar sindicatos obreros, servir de mano de obra y guardaespaldas de los jefes de partidos políticos, aun de los más o menos dignos. Los partidos políticos tienen una mano de obra que varía desde los colocadores de afiches hasta los aporreadores o matones, mano de obra que está constituida por delincuentes. Así tenemos toda una serie de instituciones económicas y políticas que opera sobre la base de la delincuencia y en esta medida la prisión que fabrica un delincuente profesional posee una utilidad y una productividad para el capitalismo.
Prosa Libre
Decimos que no hay seguridad.
Sí, no es seguro que puedas vivir de tu trabajo
(si lo conseguiste y pudiste conservar)
No es seguro que puedas comer, vos y tus hijos.
No es seguro que, aún preparándote para un trabajo
puedas desarrollarte, ejercer tu profesión
y evolucionar dignamente.
No es seguro que puedas estudiar.
No es seguro que puedas conservar la vivienda
y menos comprar tu casa.
No es seguro que tu capacidad tenga un espacio
y se te pague por ello.
No es seguro tener acceso a la salud.
Y nosotras, aquí, como lapidadas.
Aunque no es el medioevo.
Siempre dentro de muros.
Por lo que nos faltó afuera, estamos en este lugar.
Todo cerrado y enrejado.
Nos deben haber puesto por eso.
Ahora sí estamos “seguritas”,
a salvo de la inseguridad externa del hambre,
de la violencia y de las carencias.
Con la protección infinita de las plegarias de la soledad.
Con la protección infinita de la iglesia universal.
Con la protección infinita del aislamiento.
Con la protección infinita del exilio de los afectos,
del exilio de la sexualidad y del exilio de la identidad.
Con la protección infinita de la violencia que se contiene.
¡Que sociedad generamos!
Se invierte dinero en mantener a la gente viva, encerrada;
en lugar de invertirlo en crear condiciones
que mantienen a la gente viva, en libertad.
Laura Preguerman
Texto extraído de Fanzín 31, publicación del taller de poesía realizado por YO NO FUI, asociación civil y cultural sin fines de lucro que trabaja en proyectos artísticos y de capacitación en oficios en los penales de mujeres de Ezeiza y, afuera, con las mujeres que salen en libertad, promoviendo la autogestión y dando apoyo y contención en el proceso de inclusión social.
Para saber más:
www.yonofui.org.ar
proyectoyonofui@gmail.com
Rincón de Poesías
Por: Carilda Oliver Labra
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
Lo que pasa
Por: Juan Gelman
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,

